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La Carolina que inspiró a Juanes

Este pueblo, que le dio arrojo y energía hidráulica a Antioquia, pues albergó el primer embalse de EPM, Troneras (1962)

Foto: Antioquia es Mágica

Foto: Antioquia es Mágica

La infancia de Juanes en Carolina del Príncipe

Crónica de: Óscar Andrés Sánchez, periodista y director de Turismo de Antioquia



Un niño con las manos en posición de gateo, con su oído pegado al piso de tabla escuchando los acordes de las guitarras en canciones populares, y un semblante pueril de felicidad… Esa es la escena siempre imaginada al observar los balcones patrimoniales que engalanan el parque principal de Carolina del Príncipe, y un guía local remembra las historias de Juanes, en ese entonces definiendo su perfil y empezando a cultivar un sueño.


En este pueblo, que le dio arrojo y energía hidráulica a Antioquia, pues albergó el primer embalse de EPM, Troneras (1962), uno de los principales atractivos naturales y educativos de la región, que ojalá se abra más a propios y visitantes, fue la patria chica de la familia del cantante de cuatro Grammy Latino, dos estadounidenses y su cantera musical, pues, según le ha dicho a la prensa, acá pasó los días más felices de su infancia, en las vacaciones y en los albores de su juventud.


Música y tradición en el corazón del pueblo

“Nuestra casa quedaba justo arriba de ‘la Tienda’ y de ‘la Cantina’, local que seguía al negocio de mi padre y en el cual, a partir de las doce del día, se prendía la vitrola de monedas para comenzar a tocar la música de Gardel, Octavio Mesa, Darío Gómez, los Visconti, el Dueto de Antaño y muchos más que formaron la banda sonora de aquellos días y recuerdos…”, relata Juanes en la monografía de Carolina del Príncipe, publicada en 2017 por el historiador Mauricio Restrepo Gil.


Esos lugares aún existen, entre las calles Cartagena y Briceño, en el costado izquierdo, cerca del atrio del templo de arquitectura ecléctica dedicado a la Inmaculada Concepción, o “La Conchita”, como la llaman los carolinitas. Y aunque algunos espacios han variado de uso, conservan lo esencial: hay un sonido computarizado en lugar del tocadiscos, pero repiquetean baladas, boleros y popular, que se conjugan con las pisadas de las bestias que atraviesan de tanto en tanto sus calles empedradas.


“El Camino de la Vida”: himno nacido en Carolina

Y en alguno de estos salones sociales también se escucha, de vez en cuando y a pedido de algún visitante recién enterado, “El Camino de la Vida”, compuesto por otro grande que recibió esta tierra en su vientre: el maestro Héctor Ochoa. Este vals criollo fue declarado la canción colombiana del siglo XX en una encuesta nacional realizada en 1999, dos años después de que también fuera grabado otro himno de estas tierras paisas, “La Tierra”.


Sabores típicos y experiencias ecoturísticas

En la mañana no puede faltar un “migote” en el restaurante Devoción. Son las tradicionales migas del desayuno, solo que acá pusieron en escena al buñuelo, la galleta saltín, el quesito y un palitroque de harina en el centro. En este y otros restaurantes tienen huerta ecoturística, donde cultivan muchos de los productos que se sirven a la mesa. Los comensales pueden recorrerla. El municipio proyecta construir cerca de 800 en solares, varias de ellas circulares.


El embalse Troneras, patrimonio hidráulico de Antioquia

Ya con esa dosis de energía viajamos a La Isla, donde está la casa de control, lanchas de uso interno y un kiosco con información sobre el embalse Troneras, con una superficie de 465 hectáreas, que permitió construir luego, más abajo, la central Guadalupe III. No hay acceso a los visitantes, pero sería una gran apuesta de EPM para la educación ambiental. En algunos momentos han permitido la pesca deportiva y los deportes acuáticos. Aporta cada año al sistema una energía media de 242 GWh y firme de 208 GWh.


El Salto de Guadalupe: la cascada más alta de Antioquia

Antes de llegar a “El Salto de Guadalupe” se cruza el corregimiento del mismo nombre, punto trifinio entre los municipios de Gómez Plata, Carolina del Príncipe y Guadalupe. Acá hay un pequeño parque emblemático construido por EPM, con animales a escala de la región. Los mandatarios locales quieren construir allí un obelisco que se convierta en referente turístico. Hace unos años unificaron los avisos de los establecimientos comerciales y uniformaron los zócalos en cemento.


Es un sitio mágico. Epifanio Mejía (1862), autor del Himno de Antioquia, lo describió así: “En apacibles tardes / cuando la selva calla, / y en el caminante a solas / a contemplarlo para: / el viejo Guadalupe / señor de la montaña, / derrama por los vientos / su tronamenta de agua”. Es la cascada más alta de Antioquia. Tiene una altura total de 550 metros, que incluye 250 metros de caída libre.


El teleférico más inclinado de Latinoamérica

Un teleférico, el más inclinado de Latinoamérica (55 grados), engalana el lugar y otra máquina limpia las aguas. Hasta hace unos cinco años era de acceso público, pero luego de estar por fuera de servicio por fallas técnicas y la posterior reparación por parte de EPM, quedó solo habilitado para el personal de la central y para los lugareños que habitan las veredas aguas abajo. Son dos cabinas, pero no pueden estar en circulación al mismo tiempo. Le caben hasta diez pasajeros y recorre 560 metros.


Gastronomía y repostería con sello local

De regreso al pueblo, nada asienta mejor que una buena porción de chicharrón en el restaurante “El Minero”, que queda ubicado en plena entrada al pueblo, frente al Parque La Virgen de la Misericordia, recién remodelado, con zonas de estancia, una gruta en forma de cúpula y las letras de bienvenida. Justo al lado está el café y el postre ideal: una torta de zucchini y nueces en la Repostería Sacecreaciones, que también es librería y tertulia literaria. Lo fundó una hija adoptiva, Pilar Velásquez, quien por varios años construyó los crucigramas del periódico El Colombiano.


Rutas rurales y emprendimientos de Carolina del Príncipe

Y como en la variedad está el placer, la geografía también le juega otra buena pasada a Carolina. Tienen un anillo vial perfecto que sale de la zona urbana, pasa por las veredas La Vega y La Granja antes de ingresar de nuevo a la zona urbana. En ese trayecto, de casi 6 km, que también se puede hacer en bici o trotando y que está todo en placa huella, hay unas paradas obligadas: la casa de Luis Carlos Metaute, que produce el vino a base de jaboticaba, al que bautizó “Luis de la Vega”, en honor a la vereda de origen, con apoyo en marketing de su hijo y manager.


Pero también en este circuito está Dulce Tentación, con panelitas y cocadas; además del postre de gulupa que produce doña Silvia Roldán, las plantas aromáticas de doña Rosa Martínez y, por último, la Ciudadela El Artesano, donde además de tener hospedaje, se pueden ver los diferentes ambientes de las fondas de arriería, con experiencia de café y trapiche. El municipio tiene buena oferta hotelera. En zona urbana, por ejemplo, está Casa Hotel SPA, con su huerta ecoturística, y Hotel Las Cárdenas – art boutique, que crea espacios exclusivos en una casa de más de 200 años.


Turismo cultural: hacia un Museo de Juanes

En los últimos años el municipio también ha crecido en la infraestructura física pública. Además, fue muy exitosa la peatonalización total que le hicieron a un costado del parque principal, y ahora quieren recuperar la originalidad del centenario kiosco central. El edificio de la Casa de la Cultura, donde antes funcionaba una escuela de niñas, tiene un espacio en el segundo piso donde la municipalidad se sueña con el Museo de Juanes. Ya iniciaron las gestiones. Antes de ingresar, hay un mural en honor al artista, pero también tienen proyectada una galería a cielo abierto con frases emblemáticas de sus canciones.


El Juanes de cabello largo quedó inmortalizado en escultura de bronce de dos metros del escultor caldense Jorge Vélez Correa, en pleno parque principal. Fue una iniciativa del periodista Héctor Arango, que sacó adelante el entonces alcalde Gabriel Avendaño, papá de la actual mandataria, Ana Isabel. En octubre de 2007, Juanes, ya de cabello corto, asistió a la inauguración. “Lo único que podría hacer es devolverle a Carolina las canciones que, de alguna forma, nacieron aquí”, atinó a decir en tarima… y “a mí no me vayan a dar aguardiente porque de aquí no me saca ni el putas”…


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