La azafata que cayó desde 10.000 metros y sobrevivió sin recordar nada: esta es su historia
El caso de Vesna Vulović quedó en la historia aérea mundial, pero aún hoy existen dudas sobre la explosión del vuelo y la verdadera altura de la caída.

Foto: Marko Drobnjakovic - infobae
El 26 de enero de 1972, el mundo fue testigo de uno de los episodios más impactantes en la historia de la aviación comercial. Un avión de la aerolínea yugoslava JAT, el Vuelo 367, explotó en pleno vuelo tras lo que las autoridades calificaron como un atentado con bomba. A bordo viajaban 28 personas. Solo una sobrevivió: la auxiliar de vuelo Vesna Vulović, quien cayó desde más de diez mil metros de altura atrapada en parte del fuselaje y vivió para convertirse en un récord mundial de supervivencia.
El hecho le valió un lugar en el Libro Guinness como la persona que sobrevivió a la caída libre más alta sin paracaídas. Sin embargo, el impacto físico y psicológico fue tan severo que Vulović jamás pudo recordar la explosión ni el momento de la caída. Tras pasar 27 días en coma, despertó convencida de que seguía en un vuelo distinto, sin noción alguna de lo que había ocurrido.
Según relató años después, fue un hombre que la encontró entre los restos del avión quien le explicó cómo había sobrevivido. Estaba atrapada entre un carrito de comida y una sección del fuselaje, protegida parcialmente del impacto. El rescatista, Bruno Honke, era un médico retirado que le brindó primeros auxilios antes de que llegaran los servicios de emergencia.

Una tragedia aérea que marcó la historia
El Vuelo 367 cubría la ruta Estocolmo-Belgrado, con escalas en Copenhague y Zagreb. Fue precisamente en la capital danesa donde se produjo el cambio de tripulación y donde Vesna subió al avión por un error administrativo: había sido confundida con otra azafata que llevaba su mismo nombre.
Cuarenta y cinco minutos después del despegue, la aeronave se desintegró en el aire sobre la entonces Checoslovaquia, cayendo en una zona montañosa cubierta de nieve cerca de Srbská Kamenice. Las autoridades yugoslavas concluyeron que se trató de un atentado perpetrado por un grupo ultranacionalista croata.
Vesna sufrió fracturas en la columna vertebral, las piernas, la pelvis y varias costillas. Los médicos dudaron que volviera a caminar, pero tras meses de cirugías y rehabilitación logró recuperar la movilidad, aunque quedó con una leve cojera y secuelas permanentes en su espalda.
El gobierno yugoslavo la declaró heroína nacional y su historia recorrió el mundo como uno de los mayores milagros de supervivencia conocidos.

Las dudas que rodean la explosión y la caída donde sobrevivió la azafata
Décadas después, el caso volvió a generar controversia. En 2009, dos periodistas checos publicaron una investigación que cuestionaba la versión oficial del atentado. Según su teoría, el avión no volaba a más de diez mil metros, sino a una altitud cercana a los 800 metros, y habría sido derribado por error por la fuerza aérea checoslovaca.
De acuerdo con esta hipótesis, las autoridades habrían encubierto el incidente durante la Guerra Fría para evitar un conflicto internacional. Sin embargo, esta versión nunca fue confirmada oficialmente y fue catalogada por algunos sectores como especulativa.
Lo cierto es que Vesna Vulović nunca pudo aportar datos clave, ya que su amnesia borró por completo los recuerdos del momento del siniestro. Solo podía hablar del antes y del después, pero no del instante que la convirtió en una figura histórica.

De heroína nacional a una vida en el anonimato
Pese a su fama mundial, la aerolínea JAT decidió no permitirle volver a volar como auxiliar de vuelo. La empresa consideró que su presencia podía generar miedo entre los pasajeros y afectar las ventas de tiquetes. En su lugar, fue asignada a trabajos de oficina.
Años más tarde, fue despedida tras participar en protestas contra el gobierno serbio de Slobodan Milošević. Desde entonces vivió de una pensión modesta en Belgrado, lejos de los reflectores que alguna vez la rodearon.
Vesna Vulović falleció en 2016, a los 66 años, en condiciones económicas difíciles, cerrando una vida marcada por un suceso que desafió toda lógica científica y que aún hoy sigue generando preguntas.
Los expertos coinciden en que su supervivencia fue producto de una combinación de factores: la estructura del fuselaje que la protegió, la nieve que amortiguó el impacto, su pérdida de conciencia previa a la caída y la rápida atención médica. Un cúmulo de circunstancias improbables que transformaron una tragedia aérea en una de las historias más asombrosas de la aviación moderna.
Fuente: Infobae
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