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Harold Rubio: el colombiano que convirtió la plastilina en arte universal

Con más de 120 obras elaboradas en plastilina, el artista presenta El paraíso está en otra parte, una exposición monumental sobre identidad y memoria.

Foto: Juan Pablo Velasco - Colprensa

Foto: Juan Pablo Velasco - Colprensa

Cuando Harold Rubio toma un trozo de plastilina entre sus manos, no ve un material infantil: ve una paleta de emociones, historia y color. Este artista plástico colombiano ha transformado lo que alguna vez fue un juego de infancia en un lenguaje visual capaz de conmover museos de Europa, América y Asia.


Su más reciente exposición, El paraíso está en otra parte, presentada en Casa República, reúne más de 120 obras en gran formato elaboradas completamente en plastilina. Cada una de ellas es una exploración del color, la textura y la identidad colombiana, y un homenaje al poder de la experimentación en el arte contemporáneo.



Foto: rubioarte

En sus piezas, Harold mezcla influencias del arte clásico europeo con símbolos del trópico, la naturaleza y la cultura popular. Así, figuras como Frida Kahlo, La Venus de Botticelli, Mickey Mouse o el Renault 4 —ícono del país en los años 70— se reimaginan entre flores, animales y colores que evocan la biodiversidad y la memoria colectiva de Colombia.


“La plastilina me permite transferir las texturas, obliga al espectador a acercarse, a mirar desde distintos ángulos. Ninguna fotografía puede capturarla por completo”, explica el artista.


De Bogotá al mundo: la obra que desafía el material

Durante más de dos décadas, Harold Rubio ha dedicado su vida a demostrar que la plastilina también puede ser un medio de arte mayor. Lo que comenzó como una curiosidad de estudiante se convirtió en una carrera internacional que lo ha llevado a exponer en Argentina, Brasil, Panamá, España, Francia, Alemania, Estados Unidos y recientemente Hungría, donde presentó una reinterpretación tropical de La Venus de Botticelli.


Su trabajo, reconocido por su uso de más de 3.000 tonos de color en una sola obra, desafía los límites entre la pintura y la escultura. Cada relieve en plastilina tiene una dimensión física que cambia según la luz y la distancia, ofreciendo una experiencia sensorial única para el espectador.


Foto: rubioarte

Rubio ha participado en proyectos con grandes marcas y estudios internacionales. Entre ellos, destaca su colaboración con Disney, donde creó piezas para los 90 años de Mickey Mouse y para la película Encanto, inspirándose en la biodiversidad y el realismo mágico colombiano. También realizó una intervención artística sobre un Renault 4, un símbolo nostálgico del país, reinterpretado con flora tropical y patrones coloridos.


“Mi obra siempre ha querido conectar lo universal con lo cotidiano. Tomar un material simple, como la plastilina, y elevarlo a un lenguaje artístico lleno de significado”, señala Rubio.


Entre textura, memoria y color

El universo creativo de Harold Rubio es un diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo, lo local y lo global. En sus piezas, la plastilina se convierte en vehículo para hablar de la infancia, la identidad y el territorio.


“Siempre trabajé con plastilina como cualquier niño, pero me volví obsesionado con ella. Cuando estudié artes visuales, entendí que podía convertirla en un discurso artístico y conceptual”, recuerda el artista.


El material, que tradicionalmente se asocia con el juego, adquiere en sus manos un valor simbólico: representa la capacidad de transformación. Las obras, resistentes al paso del tiempo, utilizan una plastilina de endurecimiento especial que permite conservar los colores durante décadas, como si fueran lienzos tridimensionales.


Foto: rubioarte

Su exposición El paraíso está en otra parte también funciona como una autobiografía visual. A través de texturas, personajes y escenas, Rubio explora su propia historia, sus influencias y las emociones que lo han acompañado a lo largo de su trayectoria.


El resultado es un viaje sensorial en el que conviven la botánica del trópico, los retratos clásicos y los símbolos de la cultura popular, invitando al espectador a redescubrir la belleza de lo cotidiano.


Un artista colombiano con proyección internacional

El reconocimiento de Harold Rubio trasciende fronteras. Su obra ha sido adquirida por coleccionistas y celebridades internacionales, entre ellos Marc Anthony, Juanes y Carlos Vives, quienes han visto en su trabajo una forma de conectar con la esencia colorida y vibrante de Colombia.


Foto: rubioarte

En entrevistas recientes, el artista ha expresado su intención de continuar expandiendo su presencia global con nuevas exposiciones y residencias artísticas. Entre sus próximos destinos se encuentran Frankfurt (Alemania) y Miami (Estados Unidos), dos ciudades clave en el circuito del arte contemporáneo.


“Mi meta es seguir explorando el lenguaje contemporáneo, pero sin perder mi raíz. La plastilina es mi manera de contar historias, de unir lo que fuimos con lo que somos”, concluye.


Con su particular dominio del color y su mirada humanista, Harold Rubio ha logrado lo que pocos artistas consiguen: convertir un material efímero en una huella perdurable del arte colombiano en el mundo.


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