Francisca: el personaje con el que Amparo Grisales sorprende en Cosiaca, la serie de Teleantioquia
La diva Amparo Grisales interpreta a Francisca, una viuda fuerte y seductora cuya relación con Cosiaca evoluciona inesperadamente.

Foto: Amparo Grisales en Cosiaca la serie de Teleantioquia
Hablar de Amparo Grisales es hablar de una de las figuras más icónicas del espectáculo colombiano. Nacida en Manizales, Amparo ha sido durante décadas símbolo de belleza, fuerza, sensualidad, profesionalismo y carácter en la televisión nacional. Su carrera comenzó en los años setenta y desde entonces ha sido protagonista de grandes producciones como En cuerpo ajeno, La sombra del deseo, Madre Luna, Las muñecas de la mafia y El gallo de oro, entre muchas otras.
Conocida también por su participación como jurado en programas como Yo me llamo, Amparo ha consolidado una imagen de mujer empoderada, directa y apasionada. Su presencia en pantalla siempre genera expectativa y no deja indiferente a nadie. “Todo el mundo pregunta si soy creída o pinchada, y el gobernador mismo me dijo: ‘Yo pensé que usted era muy brava’. Pero es que en televisión se ve solo una franja, un fragmento”, explica. Y añade: “No soy fuerte por maldad, sino porque quiero que crezcan”.

Su camino espiritual también ha sido clave para entender su presencia en pantalla: “El amor propio es muy importante. Si uno no se quiere, no puede querer a nadie. El ego bien domesticado te motiva, te hace superarte, no dejar que te pisoteen”.
De Amparo Grisales a Francisca: una viuda con carácter que enfrenta a Cosiaca
En la serie Cosiaca, Amparo Grisales interpreta a Francisca, una mujer viuda, bonita, con carácter fuerte y nada fácil de manejar. Vive sola, tranquila, hasta que irrumpe en su vida un vecino inesperado: Cosiaca, quien decide dormir todas las noches en la entrada de su casa, simplemente porque le gusta sentirse cerca de ella.

A Francisca esto no le hace ni cinco de gracia. Ella intenta por todos los medios sacarlo de ahí, usando su mal genio y su actitud firme. Pero, como suele pasar en la vida y en las buenas historias, la relación entre ambos toma un giro inesperado. Lo que parecía una molestia se convierte en algo más complejo, más humano y tal vez... más cercano.
Para Amparo, ser parte de esta historia ha sido como volver a una magia olvidada: “Muchas gracias por hacerme parte de esta magia, de esta serie, Cosiaca, la serie, es algo fabuloso. Yo realmente desde Los pecados de Inés de Hinojosa no hacía una serie de época. Y además con un personaje tan mítico, costumbrista, un personaje que uno ha escuchado desde que uno es pequeño”.
El personaje de Francisca permite ver a Amparo Grisales en una faceta que combina comedia, sensualidad y carácter. Su dinámica con Cosiaca (interpretado por Jhon Alex Toro) se convierte en uno de los ejes más divertidos y entrañables de la serie. Es una relación de tira y afloje, de palabras filosas y miradas incómodas, que poco a poco se transforma en algo más emocional.

Amparo tenía presente a Cosiaca desde su infancia, aunque sin saber que era real: “Yo pensé que no existía, pensé que era un dicho paisa… ‘más mentiroso que Cosiaca’, ‘más exagerado que Cosiaca’. Pero ya Pucheros, desde hace cuatro años, me hablaba del proyecto. Cuando me llamó y me dijo que ya estaba listo y que el personaje era para mí, celebré y salté de felicidad”.
Amparo Grisales sigue sorprendiendo y enamorando en Cosiaca
El regreso de Amparo a una serie de época se da también gracias a un respaldo institucional que ella misma agradece: “Esto fue posible gracias a la celebración de los 40 años de Teleantioquia y al apoyo del gobernador, que fue la luz verde. Es importante el apoyo a un canal como este, que defiende nuestras costumbres y personajes”.
Con su actuación en Cosiaca, Amparo Grisales demuestra una vez más por qué es la diva eterna de la televisión colombiana. Su personaje, lejos de ser solo una señora malgeniada, tiene matices, humanidad y una fuerza interpretativa que solo una actriz de su calibre puede ofrecer. Francisca no es solo la vecina que se queja del escándalo: es una mujer con historia, con dignidad, y con un corazón que, quizás, aún tiene espacio para lo inesperado.
Y aunque siempre se le ve elegante y glamurosa, también tiene momentos relajados: “Cuando paseo al perrito o estoy en casa, sí me pongo cosas relajadas. Pero no entiendo cómo la gente va a una boda en tenis. A mí me gustan los tacones, aunque sea un tacón chiquito. Es cuestión de estilo”.

Una diva de espíritu libre, que sigue desafiando estereotipos, haciendo reír, inspirando… y conquistando nuevas generaciones.
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