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Estos son los mitos de Antioquia que pocos conocen y que han pasado de generación en generación

Los mitos de Antioquia tienen raíces indígenas, africanas y españolas que todavía hacen parte de la tradición oral del departamento.

Fotos: Tomadas de Relatos Mágicos, Capítulo 15: Mitos Subregiones - Teleantioquia

Fotos: Tomadas de Relatos Mágicos, Capítulo 15: Mitos Subregiones - Teleantioquia

Relatos Mágicos, de Teleantioquia, presenta un análisis detallado sobre los mitos en Antioquia, que, históricamente, han cumplido funciones fundamentales en las diferentes sociedades, tales como ordenar conductas humanas, configurar la organización social a través de reglas de parentesco y uniones matrimoniales, y mantener vivos los rituales que favorecen la cohesión de los grupos humanos.


El territorio antioqueño se define como una construcción social moldeada tanto por diversos grupos demográficos como por una topografía altamente contrastante.



La geografía humana de la región se caracteriza principalmente por su ubicación en pleno sistema de los Andes de Suramérica. Esto determina un relieve preponderantemente montañoso donde se asienta la mayor parte de la población del departamento, replicando la tendencia estadística de Colombia.


No obstante, la conformación geográfica posee matices adicionales muy significativos, incluyendo zonas ribereñas, altiplanicies y, de manera destacada, una salida directa al mar en la subregión del Urabá.


Esta combinación de diferentes pisos térmicos y un vasto recurso hídrico genera múltiples formaciones geográficas. Dichos elementos del relieve producen efectos físicos y socioculturales que nutren directamente la tradición oral del departamento.


A partir de esta diversidad territorial, convergen narrativas de origen indígena, herencia española, influencia africana y relatos típicamente regionales, creando un ecosistema cultural donde cada mito responde a la forma en que los habitantes han interactuado con su entorno natural a lo largo de la historia.


El legado indígena: Dabeiba y los guardianes del agua

Los pueblos originarios que habitaron el departamento basaban sus creencias en un profundo respeto por la naturaleza, venerando las lagunas de las alturas y rindiendo culto a elementos como el sol, el rayo, el fuego, la lluvia y la tormenta.


Dentro de las leyendas indígenas, se destaca el relato de los indios chaimas, quienes deseaban transportar las aguas de un manantial hasta su caserío. Al consultar con la figura de autoridad conocida como el "pinche", este les advirtió que el manantial tenía una madre, descrita como una serpiente muy feroz, lo que obligó a los indígenas a desistir de su intento de alterar el cauce.


Por otro lado, la tradición de la comunidad emberá catío relata la historia de Dabeiba, descrita en el mito como la bella hija de Caragabí, el señor del cielo. Cuando el mundo estaba joven, Dabeiba dedicó años a enseñar a su pueblo oficios esenciales para el desarrollo cultural y la supervivencia. Les instruyó en la técnica para tejer canastos, esteras y abanicos para avivar el fuego utilizando bejucos y hojas. También les enseñó alfarería, mezclando greda con agua para fabricar vasijas, platos y ollas.


Además, esta deidad impartió conocimientos botánicos para el uso de los recursos del entorno. Enseñó a los indígenas a pintarse el cuerpo y escoger colores extraídos de las plantas: el rojo derivado del achiote, el amarillo de la piña y el negro azabache de la jagua. También les indicó cómo teñir sus dientes utilizando el tallo del huito. Su labor educativa concluyó tras enseñarles a identificar sabores, como el amargo del cacao y el agridulce del mamoncillo, y finalmente les transmitió las técnicas agrícolas para sembrar y cosechar yuca y maíz.


Influencia africana y la visión sociológica del bien y el mal


El capítulo de Relatos Mágicos explora igualmente la influencia africana en las subregiones. De esta herencia cultural proviene el miedo al "coco", una figura que históricamente se ha utilizado como motivo de terror para los niños.


Asimismo, se documenta la existencia de "el familiar", un mito de origen africano arraigado en la región que consiste en un amuleto labrado a partir de una raíz conocida únicamente por personas denominadas "mágicos". Este artefacto es pintado con un tinte negro de origen secreto. El creador debe susurrarle exactamente 21 palabras ocultas al oído de la figura, una cifra que, según el mito, le otorga la virtud de ayudar y librar de males a su portador. Quien posee "el familiar" debe seguir reglas estrictas: iluminarlo con una vela incluso de día, y taparlo o apartarlo al momento de mudarse de ropa o bañarse para no perjudicar su suerte.


A nivel estrictamente local, los pueblos antioqueños han desarrollado variaciones de seres míticos. La narrativa menciona a los duendes, a entidades conocidas como "ilusiones" o diablillos picaruelos que supuestamente susurran cosas feas al oído de los inocentes, y a los "pispirispis", descritos como ilusiones que flotan en el aire.


Puede ver el capítulo completo dando clic aquí.


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