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Este parque de Medellín transformó el tradicional barrio Prado y ha sido referente por su diseño

El galardón Lápiz de Acero es el máximo reconocimiento al diseño en Colombia, un hito que consolida a este espacio como un referente urbano imperdible.

Fotos: landscape - medellin.gov.co

Fotos: landscape - medellin.gov.co

El barrio Prado de Medellín experimentó una transformación urbana sin precedentes al pasar de una desconexión espacial profunda a albergar el parque más premiado de toda la capital antioqueña.


De acuerdo con los registros del desarrollo de la ciudad, los habitantes de este tradicional sector gozaban de una conexión directa y fluida con el icónico Parque de Bolívar desde la década de 1930 hasta los años setenta.



Sin embargo, la construcción de la Avenida Oriental generó una barrera de infraestructura masiva que dejó al vecindario completamente aislado.


Esta gran arteria vial modificó para siempre las dinámicas peatonales, dejando a Prado sin un espacio de recreación primario. Si bien en la zona existía el Parque Olano, la información oficial detalla que este lugar resultaba insuficiente en tamaño para satisfacer las necesidades de esparcimiento de toda la comunidad.


Foto: landscape.coac.net

Frente a este panorama, y con la intención de resolver el déficit de espacio público, la Alcaldía de Medellín ejecutó la compra de una manzana completa, ubicada estratégicamente entre la Avenida Venezuela y la calle Barranquilla.


El proceso de ideación tomó su tiempo, pero rindió frutos excepcionales. Ocho años después de la adquisición del lote, el arquitecto Edgar Maso fue el encargado de diseñar el Parque Prado.


Su propuesta no fue convencional; el arquitecto implementó un concepto que cambiaría la forma de concebir las obras públicas en la ciudad: el reciclaje urbano.


Un diseño revolucionario basado en el reciclaje urbano

La propuesta arquitectónica liderada por Maso se distanció radicalmente de las prácticas tradicionales de demolición total y construcción desde cero.


Según la documentación del proyecto, el principio fundamental de la intervención fue no destruir las estructuras existentes, sino desmontar cuidadosamente todo aquello que pudiera ser reutilizado en la nueva obra.


Esta técnica innovadora permitió conservar y exhibir las fachadas de las casas antiguas del sector, las cuales ahora fungen como testigos silenciosos del pasado residencial de la zona.


Foto: landscape.coac.net

Estas estructuras históricas se integraron de manera armónica con un parqueadero ubicado en uno de los costados y con la espesa naturaleza nativa que había proliferado de manera silvestre durante los años en los que el lote permaneció en estado de abandono.


Las cifras técnicas del proyecto reflejan la magnitud de este enfoque sostenible y respetuoso con la memoria del lugar. El complejo cuenta con una extensión superior a los 5.000 metros cuadrados.


De esta área total, 2.800 metros cuadrados están destinados exclusivamente a zonas verdes.


El dato más revelador sobre su carácter ecológico es que el 67 % del parque fue construido utilizando material proveniente del mismo lugar.


Esta reutilización de recursos no solo disminuyó el impacto ambiental, sino que dotó al espacio de un aspecto de "parque vivo". Además, su diseño se adaptó magistralmente a la topografía en forma de pendiente, una característica geográfica muy propia de las montañas antioqueñas, evitando aplanamientos agresivos del terreno.


Foto: landscape.coac.net

Galardones en arquitectura y paisajismo e impacto cultural del parque

La calidad espacial, técnica y estética de esta intervención no pasó desapercibida en el ámbito profesional.


Su ejecución le valió importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Entre sus logros más destacados se encuentra la obtención del prestigioso Premio Lápiz de Acero.



Además de este galardón, la obra ha figurado como finalista destacada en diversos certámenes internacionales de arquitectura y paisajismo.


Estos reconocimientos certifican, con el aval de expertos, que la obra logró resolver un problema histórico de urbanismo mediante un diseño de altísimo nivel.


Más allá de los premios obtenidos, el verdadero reto en la actualidad radica en la apropiación por parte de la ciudadanía. La agencia para la gestión del paisaje y patrimonio de la Alcaldía de Medellín tiene como objetivo principal dotar de vida a este espacio a través de una oferta cultural de alto valor.


Foto: landscape.coac.net

La estrategia institucional busca conectar orgánicamente las dinámicas del parque con los teatros y las emblemáticas casas históricas que caracterizan al sector.


Prado es reconocido formalmente como el único barrio con declaratoria de conservación en la ciudad, por lo que la materialización de este proyecto representa un homenaje directo al patrimonio de la ciudad.


Las autoridades locales y los gestores culturales extienden una invitación constante a los ciudadanos para que ayuden a revitalizar el sector simplemente habitándolo y recorriéndolo.


El objetivo final es garantizar que este punto histórico de Medellín cuente con un espacio público vibrante, seguro y lleno de vida, demostrando que su nuevo parque está verdaderamente a la altura de su invaluable legado histórico.


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