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Estas son las joyas culturales de América Latina que la Unesco acaba de declarar Patrimonio de la Humanidad

América Latina suma nuevas expresiones al Patrimonio Inmaterial de la Unesco 2025, un reconocimiento a su diversidad cultural y tradiciones

Fotos: Ministerio de Cultura de El Salvado, Ministerio de Cultura de Perú, Centro Cultural de Diversidad.

Fotos: Ministerio de Cultura de El Salvado, Ministerio de Cultura de Perú, Centro Cultural de Diversidad.

América Latina volvió a ocupar un lugar destacado en el mapa cultural del mundo tras la más reciente decisión del Comité Intergubernamental de la Unesco. En su reunión anual, celebrada en Nueva Delhi, el organismo reconoció nuevas manifestaciones culturales latinoamericanas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una distinción que busca proteger y visibilizar prácticas vivas transmitidas de generación en generación.


El anuncio se produjo en medio de un debate que abarcó 68 candidaturas provenientes de distintas regiones del mundo. Aunque Colombia no presentó propuestas en esta edición, varios países de la región lograron sumar expresiones que reflejan la diversidad musical, religiosa y comunitaria del continente.



La lista de 2025 incluye celebraciones, géneros musicales y rituales que, además de su valor simbólico, cumplen un papel clave en la identidad de las comunidades que los practican.


Música, rituales y memoria colectiva en América Latina

Entre los reconocimientos más destacados figura la práctica del son cubano, en el El Salvador, uno de los géneros musicales más representativos de la isla. Este ritmo, con raíces afrocubanas y españolas, fue revitalizado a nivel internacional a finales de los años noventa gracias al proyecto Buena Vista Social Club, y hoy es considerado una expresión viva que conecta pasado y presente.


La música también fue protagonista en otros países. La Unesco incluyó el joropo de Venezuela, una manifestación que combina canto, baile y ejecución instrumental, profundamente arraigada en los llanos.


A este reconocimiento se sumó el cuarteto de Córdoba, en Argentina, un género urbano y popular que ha marcado la identidad cultural de esa ciudad durante décadas.


Perú, por su parte, logró la inscripción de la Sarawja de Moquegua, una expresión que integra música y danza del pueblo aymara. Esta práctica no solo conserva saberes ancestrales, sino que fortalece los lazos comunitarios a través de celebraciones colectivas.


Celebraciones religiosas que trascienden generaciones en América Latina

Las manifestaciones vinculadas a la espiritualidad y la religión también ocuparon un lugar central en la decisión del comité. Una de las inscripciones más significativas fue la de la cofradía de las flores y las palmas de Panchimalco, que se convirtió en la primera manifestación de El Salvador reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


Esta celebración, declarada patrimonio nacional en 2023, tiene raíces indígenas que se remontan a la época colonial. Está asociada a la veneración de la Virgen María y se caracteriza por procesiones de palmas adornadas con flores silvestres, música, danzas y comida tradicional.


Bolivia sumó a la lista la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, celebrada en Sucre, mientras que México obtuvo el reconocimiento para la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, una de las expresiones religiosas más multitudinarias del país y de América Latina.


Chile y la tradición familiar del circo

Chile también amplió su presencia en la lista con la inclusión del circo de tradición familiar, una práctica que ha sobrevivido gracias a la transmisión oral de saberes, técnicas y oficios dentro de núcleos familiares. La Unesco destacó su valor como espacio de creación artística, identidad itinerante y cohesión social.


Con esta inscripción, el país refuerza el reconocimiento internacional de expresiones culturales que, aunque populares, enfrentan riesgos de desaparición frente a los cambios económicos y sociales.


Protección del patrimonio vivo

Más allá del reconocimiento simbólico, la Unesco subrayó que estas inscripciones buscan alentar a los Estados a proteger su patrimonio vivo. Esto incluye tradiciones orales, artes escénicas, rituales y conocimientos que no se conservan en museos, sino en la práctica cotidiana de las comunidades.


Durante esta misma sesión, el organismo inscribió 11 candidaturas en la lista de patrimonio inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia, entre ellas la artesanía ancestral ñai’ũpo de Paraguay y los procesos tradicionales de construcción de la casa quincha y la junta de embarre en Panamá.


Antes del inicio de la reunión en Nueva Delhi, 788 prácticas de 150 países ya formaban parte de las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, una cifra que sigue creciendo año tras año.


El caso de Colombia en el contexto regional

Aunque Colombia no participó con candidaturas en esta edición, el país cuenta desde 2024 con un reconocimiento vigente: las Pinturas Vivas de Galeras, en Sucre. Esta expresión artística popular transforma las calles del municipio en una galería efímera durante cinco días de enero, cuando los habitantes recrean escenas estáticas de carácter religioso, social y político.


La tradición, que se remonta a la época colonial, es un ejemplo del tipo de manifestaciones que la Unesco busca proteger: prácticas comunitarias que mantienen viva la memoria colectiva y fortalecen la identidad local.


Con los nuevos reconocimientos de 2025, América Latina reafirma su diversidad cultural y su aporte al patrimonio vivo del planeta, en un momento en el que la preservación de las tradiciones enfrenta desafíos cada vez mayores.



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