Esta es la historia del jaguar que confundieron con un tigre, se volvió leyenda en Amalfi, Antioquia, y hoy es un atractivo turístico
El Tigre de Amalfi atemorizó a un pueblo en los 40; fue cazado en 1949 y hoy su leyenda sigue viva en la memoria de los antioqueños.

Aunque su cuerpo embalsamado se haya perdido, el tigre aún vive en la memoria colectiva y en los relatos que se transmiten entre generaciones, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y en un episodio que mezcla miedo, celebración y tradición. Foto: Antioquia es Mágica - BPP
El tigre fue cazado en 1949, pero su historia aún causa debate en Amalfi
El Tigre de Amalfi es una de las historias más recordadas del nordeste de Antioquia. A finales de la década de 1940, este felino —en realidad un jaguar, aunque popularmente se le llamó tigre— sembró el miedo entre los ganaderos del municipio, quienes veían cómo sus reses eran atacadas sin poder evitarlo.
Los ataques fueron tan constantes que se ofreció una recompensa a quien lograra cazar al animal. La búsqueda se prolongó durante meses, al punto de que varios campesinos prefirieron trasladar su ganado a otros municipios para protegerlo. El 18 de noviembre de 1949, tras numerosos intentos fallidos, un grupo de expertos cazadores contratados por las autoridades logró abatirlo.
El hecho marcó un antes y un después en la memoria colectiva de Amalfi, convirtiéndose en una leyenda local que aún hoy se recuerda.
Un pueblo en vilo por un depredador
Durante meses, el tigre de Amalfi fue la principal preocupación de la zona rural. La presencia del felino no solo afectaba la economía de los campesinos, sino que también generaba temor en las familias que vivían en las veredas. Las noches se convirtieron en una espera silenciosa, con el miedo latente de escuchar el rugido o encontrar nuevos rastros de ganado atacado.
La magnitud del problema llevó a que el tema llegara a las autoridades locales, que no tuvieron más alternativa que organizar cuadrillas de caza. Pese a los esfuerzos iniciales, la astucia del felino superaba cualquier estrategia.
Cuando la situación se volvió insostenible, se tomó la decisión de contratar a los mejores cazadores de la región. Fue gracias a esta medida que, el 18 de noviembre de 1949, la amenaza terminó con la muerte del tigre.

Celebración y polémica
El abatimiento del tigre fue recibido con júbilo por la comunidad. El entonces alcalde de Amalfi organizó una celebración en la plaza principal, financiada con recursos públicos. La fiesta, sin embargo, no estuvo exenta de críticas: la decisión de gastar dinero del erario en festejos terminó costándole el cargo.
Como símbolo de la hazaña, el animal fue embalsamado. Durante años, cada casa del municipio conservó una fotografía del tigre como recuerdo de aquel episodio que había paralizado al pueblo. Con el tiempo, la figura embalsamada desapareció y su paradero es hoy un misterio.
Del tigre a la santa
Décadas más tarde, la historia del tigre perdió protagonismo frente a otro referente: la madre Laura Montoya, hoy santa, quien vivió en Amalfi y dejó una profunda huella espiritual en la comunidad.
El entonces alcalde decidió reemplazar la exhibición del tigre por un homenaje a la santa, dándole un nuevo sentido al espacio público. De esta manera, el recuerdo de la fiera pasó a segundo plano, aunque su relato sigue siendo contado como parte del patrimonio oral del municipio.
Una memoria que perdura
Hoy, el Tigre de Amalfi sigue siendo una de las historias más buscadas y comentadas del nordeste antioqueño. No solo recuerda la tensión vivida por los campesinos de la época, sino que también refleja cómo un hecho inesperado puede transformarse en mito, permanecer en la cultura popular y moldear la identidad de una comunidad.
Aunque su cuerpo embalsamado se haya perdido, el tigre aún vive en la memoria colectiva y en los relatos que se transmiten entre generaciones, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y en un episodio que mezcla miedo, celebración y tradición.