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EN VIDEO | La antioqueña de 65 años que viajó a Bogotá para cumplir su sueño de ver a BTS

El encuentro con un desconocido en un autobús transformó su vida antes de la pandemia, conectándola con la música surcoreana como refugio emocional.

Fotos: Tomadas de Ultimahoracolombia - Redes Sociales

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Nahzly Betancour, una mujer antioqueña de 65 años, captó la atención de miles de usuarios en plataformas digitales tras documentar su viaje a la capital del país para asistir a la presentación en vivo de la agrupación surcoreana BTS. Este hecho, registrado a principios de octubre de 2026, materializó el anhelo de la ciudadana de presenciar el evento de BTS en Colombia, demostrando que el alcance de la industria del entretenimiento asiático trasciende las barreras generacionales y demográficas tradicionales.


Conocida en el entorno digital bajo el seudónimo de Abuela ARMY, la mujer compartió su experiencia a través de su cuenta oficial de Instagram (@abuelaarmycol), donde su energía y vitalidad durante el evento musical conquistaron rápidamente a los demás asistentes. Su testimonio público se centró en una premisa clara que ha resonado profundamente entre los seguidores de la banda BTS: "Los sueños nunca se jubilan". Esta fue la frase exacta con la que resumió su vivencia y que fue replicada ampliamente en las redes sociales.



La historia de esta ciudadana adquirió notoriedad no solo por su asistencia al concierto en Bogotá, sino por el profundo trasfondo emocional que la vincula con la música del grupo. Según el relato publicado por la propia protagonista, su conexión con las canciones de la agrupación inició años atrás, en una etapa previa a la declaratoria de la pandemia, durante un periodo que describió como particularmente difícil en su vida personal.


Un encuentro fortuito en el transporte público la llevaría hasta los BTS

El origen de su afición por la agrupación tiene raíces en una interacción ciudadana inusual. La mujer relató que, mientras se encontraba visiblemente triste a bordo de un autobús, un desconocido se le acercó de manera respetuosa y le sugirió escuchar las producciones de la banda surcoreana.



A partir de esa recomendación fortuita, las letras y los mensajes transmitidos por el grupo se convirtieron en una fuente constante de esperanza y motivación para la mujer antioqueña. Este tipo de conexión emocional es una característica documentada del fenómeno K-pop, el cual suele estructurar campañas y letras enfocadas en la resiliencia, el amor propio y la superación de adversidades, elementos que encontraron eco directo en la situación que atravesaba.


La influencia positiva de la música en el estado de ánimo es un factor estudiado en la psicología moderna, y en este caso particular, las composiciones del grupo actuaron como un catalizador para superar su etapa de vulnerabilidad. El testimonio ilustra cómo los productos culturales contemporáneos pueden ofrecer herramientas de soporte emocional inesperadas para personas de la tercera edad, desmitificando la idea de que los intereses musicales de esta población deben limitarse a géneros clásicos o de décadas pasadas.


El impacto y la recepción en la comunidad digital

La viralización de su historia generó una respuesta inmediata y solidaria por parte de la comunidad ARMY, el nombre oficial con el que se identifica a la base global de fanáticos de la agrupación. A través de la red social Instagram, decenas de usuarios manifestaron su apoyo y admiración hacia la determinación de la mujer mediante comentarios públicos en los videos compartidos el 5 de octubre de 2026.


La travesía de esta mujer desde Antioquia hasta la capital del país documenta un caso tangible de cómo la interacción digital, el impacto de la música internacional y la determinación personal convergen para materializar objetivos postergados. Su vitalidad establece un precedente sobre la diversidad en los espacios de entretenimiento masivo en el país.


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