EN VIDEO | Estuvo 10 años en silla de ruedas y volvió a caminar gracias a un exoesqueleto robótico
Tras someterse a ensayos clínicos rigurosos, este dispositivo biónico ya cuenta con la aprobación oficial para su comercialización médica.

Fotos: Capturas de @n.mas
Un impactante registro audiovisual expone uno de los avances más significativos en el campo de la tecnología médica y la rehabilitación neurológica. La joven estadounidense Jessica Tawil logró volver a ponerse de pie y caminar después de permanecer durante una década en silla de ruedas, como consecuencia de un grave accidente sufrido en el año 2015 que le provocó una parálisis permanente de la cintura hacia abajo. El hito fue posible gracias a su participación activa en las fases de prueba del exoesqueleto Eve, un dispositivo robótico de última generación diseñado para la recuperación motora.
El avance científico cobró mayor relevancia internacional en agosto de 2026, fecha en la cual la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (aprobación de la FDA) autorizó oficialmente el uso comercial y médico de esta tecnología en territorio estadounidense.
Esta certificación regulatoria valida los resultados observados durante los ensayos clínicos en los que participó Tawil, abriendo la puerta para que miles de pacientes con lesiones en la médula espinal puedan acceder a terapias avanzadas de movilidad asistida en centros asistenciales y entornos cotidianos.
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La vida de Jessica Tawil cambió drásticamente en 2015 tras el accidente que afectó su columna vertebral y le quitó la movilidad en sus miembros inferiores. Durante diez años, la joven debió adaptarse a una rutina condicionada por la parálisis, enfrentando los retos físicos y psicológicos que implica la dependencia de una silla de ruedas. Sin embargo, su vinculación a los programas de investigación médica con la tecnología de rehabilitación médica le permitió probar prototipos biónicos orientados a reentrenar la marcha y devolver la autonomía funcional a personas con discapacidad motora severa.
El exoesqueleto: funcionamiento del dispositivo y los ensayos clínicos
El exoesqueleto Eve consiste en una estructura robótica articulada que se acopla a las extremidades inferiores del paciente, proporcionando el soporte estructural y la fuerza motriz necesarios para efectuar el movimiento articular.
Equipado con sensores de alta precisión y motores eléctricos programables, el equipo interpreta los impulsos y desplazamientos del centro de gravedad del usuario para iniciar el ciclo de la caminata.
Durante las sesiones del ensayo clínico, Tawil pudo practicar patrones de marcha erguida, subir escalones y realizar actividades de la vida diaria que no ejecutaba desde el momento de su accidente.
Especialistas en neurología y fisiatría señalan que la bipedestación y la caminata asistida mediante tecnología robótica aportan múltiples beneficios fisiológicos más allá del componente estético o emocional. Mantener el cuerpo en posición vertical favorece la densidad ósea, mejora la función cardiovascular, estimula el tránsito intestinal y previene la formación de escaras o contracturas musculares en pacientes con parálisis crónica.
En el caso de Tawil, el entrenamiento constante con la estructura biónica le otorgó la estabilidad física indispensable para retomar tareas cotidianas de manera independiente.
A la par de su avance físico, la joven se ha transformado en una figura de referencia en plataformas digitales, donde comparte frecuentemente videos de sus entrenamientos y avances diarios. A través de la difusión de su testimonio y las imágenes de sus sesiones de terapia, Tawil busca inspirar, educar y brindar esperanza a personas en situaciones similares de discapacidad.
Un hito para la medicina biónica y el acceso a la tecnología
La decisión adoptada por las autoridades sanitarias estadounidenses en agosto de 2026 representa un paso decisivo para la integración de la robótica en los sistemas de salud pública y privada. La autorización otorgada por la agencias reguladoras permite a los hospitales y centros de rehabilitación incorporar el exoesqueleto biónico en sus protocolos estándar de tratamiento. Esto facilita que los médicos especialistas prescriban el uso del dispositivo como parte de los tratamientos cubiertos por pólizas de seguro médico y programas de asistencia institucional.