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El hábito con el celular que muchos ven normal y podría revelar una adicción a las redes sociales

Este creador de contenido eliminó las redes de su celular y solo entonces descubrió un comportamiento que había normalizado durante años.

No se pierda "Lo que no dijimos", los jueves a las 9:00 p.m. por Teleantioquia. Foto: Teleantioquia

No se pierda "Lo que no dijimos", los jueves a las 9:00 p.m. por Teleantioquia. Foto: Teleantioquia

Tomar el celular mientras esperamos, estamos en el carro o tenemos unos segundos libres parece un gesto cotidiano. Sin embargo, cuando ocurre de forma automática y sin que exista siquiera una decisión consciente de revisar algo, puede ser una señal para prestar atención a nuestra relación con las redes sociales.


Ese fue uno de los descubrimientos que compartió el creador de contenido Camilo Duque en el primer capítulo de la segunda temporada de Lo que no dijimos, de Teleantioquia. Durante la conversación con la psicóloga Yessica Santa y el psiquiatra Santiago Duque, habló de ansiedad, trabajo, redes sociales y de los límites que tuvo que establecer para recuperar espacios de su vida.


Mire aquí el capítulo:


Cogía el celular hasta 30 veces sin darse cuenta para ver redes sociales

Camilo contó que, después de una fuerte crisis de ansiedad, decidió eliminar las redes sociales de su teléfono principal. Fue entonces cuando identificó algo que hasta ese momento había pasado inadvertido: podía tomar el celular hasta 30 veces de manera automática durante determinados momentos, aunque ya no tuviera allí las aplicaciones que acostumbraba abrir.


Según explicó, ni siquiera existía el pensamiento previo de “voy a mirar las redes”. Simplemente llevaba la mano al teléfono cada vez que aparecía una actividad que no requería demasiada atención. Al reconocer ese comportamiento, aseguró que entendió que tenía una relación de dependencia con el consumo de redes que antes había normalizado.


Cuando revisar redes deja de ser una decisión

En el programa, Santiago Duque llamó la atención sobre algo que también puede perderse con ese consumo constante: el tiempo. Yessica Santa planteó, además, la importancia de observar no solo cuántas horas pasamos frente a las redes, sino desde dónde las estamos consumiendo.


Aburrimiento, necesidad constante de estímulo, comparación con otras personas o búsqueda de una recompensa rápida pueden hacer que abrir una aplicación se convierta en una respuesta automática. La conversación también dejó una precisión importante: usar redes sociales no significa automáticamente tener una adicción.


Redes sociales: entre el riesgo y las oportunidades

La reflexión llega precisamente en una temporada en la que Teleantioquia también estrena nuevos capítulos de InfluenSER, el programa dedicado a conocer las historias de creadores de contenido que han encontrado en las plataformas digitales una herramienta para comunicar, emprender y generar impacto. Se emite los domingos a la 1:15 p. m.


Aunque pueda parecer paradójico hablar de los riesgos de las redes mientras se muestran las historias de quienes viven de ellas, ambos programas ponen sobre la mesa una misma conversación desde perspectivas diferentes: las plataformas no son buenas o malas por sí solas; importa cómo las usamos, qué lugar ocupan en nuestra vida y hasta dónde permitimos que condicionen nuestro bienestar.



Mire aquí el primer capítulo:


Separar el trabajo de la vida personal

En el caso de Camilo, la solución fue establecer una frontera mucho más clara. Como creador de contenido necesitaba continuar trabajando con las plataformas, pero decidió tener un segundo celular destinado exclusivamente a esa labor y delegó parte de la publicación de sus contenidos.


El cambio le permitió identificar una diferencia que también atraviesa la conversación de ambos programas: una cosa es crear contenido con un propósito y otra muy distinta consumir redes de manera automática durante todo el día.


Una señal sencilla para observar en la vida diaria

El capítulo invita a hacer un ejercicio simple: notar qué ocurre cuando tenemos unos segundos sin nada que hacer. ¿Buscamos el celular inmediatamente? ¿Lo abrimos antes incluso de pensar qué queremos consultar? ¿Sentimos la necesidad de entrar una y otra vez a las mismas aplicaciones?


Más que establecer un diagnóstico a partir de un solo comportamiento, la experiencia de Camilo propone observar esos automatismos y preguntarnos cuánto control tenemos realmente sobre nuestro consumo digital.



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