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El fotógrafo antioqueño que retrató la diversidad en Medellín hace más de 100 años

Sus fotos dieron lugar a cuerpos y afectos que la Medellín de inicios del siglo XX prefería no nombrar. Conozca esta historia.

Parte del archivo fotográfico de Benjamín de la Calle se conserva en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Fotos: programa "Regiones sin límites" de Teleantioquia

Parte del archivo fotográfico de Benjamín de la Calle se conserva en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Fotos: programa "Regiones sin límites" de Teleantioquia

El Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+, que se conmemora cada 28 de junio, también invita a mirar hacia atrás. Mucho antes de que existieran las palabras y categorías con las que hoy se nombra la diversidad sexual y de género, Medellín ya guardaba historias que desafiaban las normas de su tiempo como la de Benjamín de la Calle.


Algunas quedaron registradas en placas de vidrio, retratos de estudio y escenas cuidadosamente construidas ante una cámara. Detrás de ellas estaba Benjamín de la Calle, fotógrafo nacido en Yarumal que llegó a Medellín a finales del siglo XIX y dejó uno de los archivos visuales más reveladores sobre la ciudad de comienzos del siglo XX.


Teleantioquia contó la historia de Benjamín de La Calle

En 2024, Teleantioquia contó esta historia en el documental En Cuerpo Ajeno, una producción que explora cómo la obra de Benjamín de la Calle retrató cuerpos, afectos y expresiones que se apartaban de las normas sociales de su época. Mire el documental completo aquí: 


Su lente registró a empresarios, políticos, familias y personajes de la vida pública. Pero también dirigió su mirada hacia personas que rara vez aparecían en los álbumes oficiales: trabajadores, mujeres con prendas consideradas masculinas, hombres vestidos con ropa asociada entonces a lo femenino y vínculos afectivos que escapaban de la moral dominante.


Una Medellín con reglas estrictas

Cuando Benjamín de la Calle llegó a Medellín, la ciudad apenas consolidaba su crecimiento urbano e industrial. Era una sociedad atravesada por códigos conservadores, en la que la Iglesia tenía una influencia determinante sobre lo que se consideraba correcto, permitido o moral.


En ese contexto, la fotografía era un privilegio reservado principalmente para las élites económicas. Tener un retrato en estudio significaba dejar una imagen para la posteridad, un lugar en la memoria de una ciudad que no siempre registraba a todos por igual.


Un estudio que abrió espacio a otras miradas

Benjamín de la Calle comprendió el poder de la fotografía más allá del retrato tradicional. En su estudio de Guayaquil no solo recibió a figuras reconocidas de la ciudad, sino también a personas de sectores populares y a quienes se alejaban de los modelos sociales esperados.


Sus fotos se caracterizaron por los telones, las poses estudiadas y la intención de construir una escena. Quienes llegaban ante su cámara podían aparecer con elegancia, seguridad, sensualidad o altivez, incluso en una sociedad que muchas veces los reducía al silencio, el señalamiento o la curiosidad.


Cuerpos y afectos que quedaron en la memoria


Las imágenes de Benjamín de la Calle muestran mujeres con pantalones o trajes tradicionalmente masculinos, hombres vestidos con prendas femeninas, amistades masculinas con expresiones de cercanía y mujeres retratadas con gestos afectuosos que hoy permiten nuevas lecturas.


No sería riguroso aplicar de manera automática las identidades LGBTIQ+ actuales a todas las personas que aparecen en sus fotografías. En ese momento no existían las mismas categorías ni los lenguajes con los que hoy se reconoce la diversidad sexual y de género.


Una ciudad que no era homogénea

Sin embargo, su archivo permite entender que Medellín no era una ciudad uniforme ni estaba habitada únicamente por los modelos de familia, género y comportamiento promovidos por los discursos dominantes. Había otras experiencias, otras formas de vestir, de relacionarse y de aparecer en público.


La importancia de estas fotografías está también en la dignidad que les otorgan a sus protagonistas. No aparecen únicamente como personas observadas desde afuera, sino como figuras centrales de la escena, con vestuarios elegantes, miradas firmes y una presencia que rompe con las ideas de marginalidad impuestas en su tiempo.


¿Dónde se conservan las fotografías de Benjamín de la Calle?

Una parte fundamental de la obra de Benjamín de la Calle se conserva en el Archivo Fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, institución que adquirió cerca de 7.000 placas de vidrio provenientes de su archivo y que hoy resguarda, investiga y divulga este patrimonio visual.


El archivo puede consultarse a través de la Biblioteca Pública Piloto y su biblioteca digital, donde están disponibles fondos de distintos fotógrafos que documentaron la historia de Medellín y Antioquia. Allí, las imágenes de Benjamín de la Calle siguen permitiendo leer una ciudad distinta: menos uniforme, más compleja y atravesada por historias que durante años permanecieron al margen.



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