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El día que un “dragón azul” se tragó un municipio de Antioquia: la profecía que aún estremece

Una profecía advirtió que un dragón azul se tragaría al pueblo. Descubre esta historia en el programa 'No es Cuento' de Teleantioquia.

Fotos: sites.utexas - EletaleWiki - Teleantioquia

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En los anales de la historia de Antioquia, pocos sucesos entrelazan de manera tan profunda la tradición oral, la devoción y la transformación geográfica como el mito del dragón azul en el municipio de El Peñol. Lo que inició como una severa advertencia dictada desde un púlpito a principios del siglo XX, encontró su materialización décadas más tarde con la creación de un megaproyecto hidroeléctrico.


La inundación del antiguo casco urbano bajo las aguas del río Nare no solo obligó a una comunidad entera a desplazarse, sino que desencadenó un acto de resiliencia comunitaria sin precedentes: el traslado de tumbas de todos sus antepasados antes de asentar a la población viva.



Para comprender la magnitud de este evento, es necesario remontarse a la dinámica social del antiguo poblado. Según los relatos documentados por el Museo Histórico del municipio, era una comunidad profundamente cohesionada. La vida giraba en torno a la plaza central, el toque de las campanas y la asistencia a las ceremonias religiosas. Esta cotidianidad se vio alterada a partir de 1891 con la llegada del padre José Dolores Giraldo, un sacerdote de marcadas virtudes ascéticas y fervor mariano.


Los registros de la época indican que, tras realizar un largo viaje a pie para atender a un feligrés enfermo en la vereda El Marial, el clérigo descansó junto a una imponente formación rocosa. Allí, según dejó consignado en su diario personal, experimentó una visión con la Virgen de la Divina Pastora. En respuesta a este suceso, el sacerdote prometió erigir en ese sitio una población dedicada a la veneración que llevaría el nombre de "Marialina".


La profecía del dragón azul en medio de las tempestades

A pesar de la voluntad del párroco, el proyecto arquitectónico enfrentó obstáculos constantes. Las construcciones iniciales, que incluían un campanario y una casa cural, colapsaban repetidamente en un lapso de seis meses debido al impacto de rayos y fuertes tempestades.


La tensión llegó a su punto crítico durante una mañana de Viernes Santo. Documentos y testimonios orales señalan que, al intentar sacar una procesión, el sacerdote experimentó un episodio de ofuscación al visualizar una entidad demoníaca en la pileta de agua bendita. En un acto de indignación por lo que consideró una profanación, ordenó devolver la procesión, cerró el templo durante ocho días y profetizó que algún día un dragón se tragaría la localidad.


La ciencia moderna ofreció posteriormente una explicación factual a la destrucción sistemática de las obras: el subsuelo del área alberga minas de silicato. Este mineral posee una alta capacidad para atraer descargas eléctricas atmosféricas, haciendo inviable la edificación de estructuras monumentales en ese terreno específico sin la tecnología adecuada.


La llegada del embalse y el éxodo de los difuntos

La sentencia pronunciada en 1904 pareció cobrar sentido en el año 1961. Fue entonces cuando las Empresas Públicas confirmaron de manera oficial la construcción del embalse de Guatapé, proyecto que requería la inundación de todo el valle. Los habitantes identificaron inmediatamente al caudal del río Nare como el gran dragón vaticinado. La asociación del agua con el tono azulado consolidó la figura que perdura en la bibliografía y pinturas locales.


Ante la inminente desaparición de su territorio, la comunidad demostró un arraigo inquebrantable. Las autoridades se encontraron con una condición innegociable por parte de las familias: se negaron a habitar la nueva cabecera municipal hasta no asegurar el bienestar de sus difuntos, rechazando la idea de dejar a sus seres queridos bajo el agua.


Este imperativo obligó a las entidades responsables a ejecutar la exhumación y reubicación de 1.156 restos mortales. De esta forma, el nuevo cementerio fue la primera estructura en funcionar, convirtiendo a los muertos en los primeros habitantes del nuevo asentamiento.


En la actualidad, el sitio original de la visión ha recuperado su vocación espiritual. Bajo el liderazgo eclesiástico contemporáneo, el lugar se ha transformado en un centro de peregrinación, consolidando el proyecto del clérigo, quien falleció en 1917. El agua del sector es considerada un sacramental por los fieles, empleada sin connotaciones supersticiosas para renovar compromisos religiosos y promover el bienestar.


Para conocer a fondo los detalles de esta transformación y escuchar las voces de quienes lideraron este éxodo sin precedentes, te invitamos a ver el capítulo completo del programa "El mito del dragón azul en El Peñol I No es Cuento I Teleantioquia. Descubre cómo una comunidad se negó a dejar atrás su historia frente al avance del agua.


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