El barrio de Medellín que busca revivir una tradición antioqueña y convertirse en destino turístico de El Poblado
Un recorrido guiado con Teleantioquia Digital reveló la memoria de esta comunidad que le apuesta al turismo comunitario y la historia viva.

Cortesìa @garabato_community - Héctor Gaona
En el corazón de la comuna 14 (El Poblado), contiguo a la Unidad de Vida Articulada (UVA) Ilusión Verde y frente al Parque Comercial El Tesoro, se encuentra un asentamiento histórico de origen obrero y campesino que preserva su memoria social frente al avance de los grandes desarrollos urbanísticos. Se trata del barrio El Garabato, una comunidad fundacional cuyos orígenes populares guardan una estrecha relación con las dinámicas laborales y culinarias de sus primeros pobladores.
En el marco de un trabajo de visibilización territorial, el periodista Héctor Gaona, de Teleantioquia Digital, realizó un recorrido guiado por las calles del sector y conversó directamente con líderes de la zona para registrar la herencia cultural de sus familias, el rescate de sus tradiciones gastronómicas y la integración del proyecto Casa Garabato Hotel Boutique, una propuesta de hospedaje concebida para fortalecer el turismo comunitario e impulsar el desarrollo económico de la capital antioqueña sin erosionar la identidad local.
A diferencia del entorno vertical y residencial de alta gama que caracteriza a los sectores aledaños de la zona alta de la comuna, el perímetro interior del vecindario conserva el trazado de sus vías tradicionales desde hace más de tres décadas.
La vocación de esta comunidad ha estado ligada históricamente a la mano de obra para la construcción de obras civiles y a los oficios domésticos desempeñados por sus matronas, constituyendo un pilar fundamental en la edificación de la infraestructura del sector. Durante la visita de campo realizada junto a los voceros comunitarios, se constató que la identidad del sector permanece fuertemente arraigada al legado de sus fundadores.

El Garabato: el origen de un nombre ligado a la gelatina de pata
La denominación del sector posee una raíz histórica vinculada directamente con las prácticas culinarias y de subsistencia económica de sus fundadoras a finales del siglo XIX y principios del XX. El término 'garabato' hace referencia a la herramienta curva de madera o metal utilizada artesanalmente para colgar y estirar la masa caliente del dulce tradicional elaborado a base de colágeno bovino y panela.

John Wilmar Loaiza Muñoz, gestor del proyecto e ingeniero civil nativo del sector, conversó con el equipo periodístico sobre la trascendencia de esta manifestación gastronómica en la construcción de la identidad territorial: "El garabato hace alusión a la herramienta que se usa para estirar la gelatina de pata. Por eso el barrio se llama El Garabato. Nuestros ancestros, específicamente las señoras de las casas, trabajaban como empleadas domésticas y estiraban gelatina para vender en la plaza de Cisneros y así generar recursos para las familias".

Con el paso de los años, las transformaciones urbanas y el fallecimiento de las principales matrices artesanales del sector, el oficio fue perdiendo presencia en la vida cotidiana de los jóvenes del barrio.
Frente a esta situación, los líderes locales iniciaron una estrategia de rescate cultural. Al respecto, Loaiza Muñoz detalló que "se perdió la tradición de la gelatina de pata cuando murió Cocola, que era la que más preparaba gelatina aquí para los niños y para los jóvenes, y nosotros estamos tratando de volver a revivir esa tradición". La iniciativa busca reincorporar esta preparación típica en los recorridos turísticos y culturales de la zona.
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La transformación proyectada para el territorio contempla la edificación del proyecto Casa Garabato Hotel Boutique, una propuesta para diversificar la oferta de hospedaje e integrar activamente a los pobladores en la cadena de valor turística y comercial de la ciudad.
La concepción arquitectónica del inmueble fue encomendada al reconocido arquitecto colombiano Nano Forero, quien diseñó una estructura fundamentada en materiales como el ladrillo y el concreto, en homenaje directo a la clase obrera que fundó el barrio.

Durante el diálogo sostenido, el arquitecto Nano Forero reflexionó sobre el compromiso ético que implica intervenir un entorno residencial consolidado: "Cualquier profesional que realmente tenga una ética profunda debe familiarizarse con el sitio en donde va a realizar una obra. Para mí lo más importante que existe es la persona humana, lo que la gente cree, piensa, siente, el afecto que tiene por el espacio que habita". El especialista enfatizó que "es muy importante que nosotros tengamos metido en el alma, en el corazón, en la mente, que esos espacios urbanos donde estamos trabajando y donde vamos a hacer alguna obra arquitectónica sean de la comunidad".

El modelo busca promover la inmersión de los visitantes en la vida barrial y en la historia de Medellín. Frente a este enfoque de desarrollo sostenible, John Wilmar Loaiza Muñoz puntualizó: "Queremos mostrarle al mundo un lujo diferente. El lujo también es lo auténtico, el lujo también son las tradiciones, el lujo también es la cultura. Queremos que Casa Garabato sea ese activador de lo que lleva tantos años dormido y que la gente merece conocer".
La reactivación patrimonial y turística de la zona plantea un modelo de desarrollo económico en El Poblado donde la preservación de la memoria colectiva y la participación comunitaria se consolidan como ejes de transformación social.