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Don Heriberto, el antioqueño que sigue escribiendo a máquina en el centro de Medellín

Llegó a Medellín en 1962 y terminó haciendo de las letras su camino de vida. Conozca la historia de este mecanógrafo del centro de Medellín.

Conozca la historia de este mecanógrafo del centro de Medellín. Capturas de pantalla del episodio de YouTube.

Conozca la historia de este mecanógrafo del centro de Medellín. Capturas de pantalla del episodio de YouTube.

Oriundo de Cañasgordas, Antioquia, Don Heriberto Pérez Flórez llegó a la capital del departamento a comienzos de los años 60. Sin embargo, aún conserva su oficio de mecanógrafo; ese que alguna vez fue indispensable en las calles del centro de Medellín.


Su historia fue contada en el programa Son de la calle, de Teleantioquia. Ahí, Heriberto contó que antes de sentarse frente a una máquina de escribir a redactar documentos, trabajó en la Universidad Pontificia Bolivariana. Luego, fue mensajero en Suramericana. En ese lugar, observó cómo algunos hombres redactaban documentos con máquinas de escribir en plena acera.



De mensajero a mecanógrafo en las calles del centro de Medellín

Mientras cumplía sus labores cerca del sector de La Veracruz, empezó a practicar en las máquinas de otros mecanógrafos. Con el tiempo tomó una decisión que marcaría su vida: dejar su empleo y establecer su propio puesto de escritura en la calle.


Con nostalgia, Heriberto recuerda que había personas que hacían fila desde las 8:00 de la mañana esperando su turno, pero con el tiempo y la llegada de la tecnología eso fue cambiando. 


A lo largo de su oficio, los textos que más ha hecho son: derechos de petición, contratos de compraventa y contratos de arrendamiento.


Cuando escribir un documento requería precisión

La mecanografía exige cuidado a diferencia de la tecnología de ahora que es solo borrar y escribir de nuevo la palabra. Según el programa, uno o dos errores eran naturales y podían corregirse, pero demasiados borrones afectaban la presentación y utilidad del documento.



A pesar de que la llegada de la tecnología facilitó la elaboración de los documentos, Heriberto continuó trabajando con la herramienta que aprendió a dominar décadas atrás.


Un oficio con el que sacó adelante a su familia

Don Heriberto sigue llegando a su puesto a utilizar su máquina de escribir, la cual le permitió sostener y sacar adelante a su familia.


Mientras la tecnología transformó buena parte de los trámites que durante años llegaron hasta su escritorio, Don Heriberto continúa frente a las teclas. Su historia conserva la memoria de una época en la que una máquina, una hoja de papel y las manos de un mecanógrafo eran suficientes para poner por escrito las necesidades de quienes caminaban por el centro de Medellín.


Puede ver su historia completa aquí:


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