Dichos de mamás antioqueñas que todos hemos escuchado alguna vez
Las mamás antioqueñas tienen un repertorio infinito de dichos que mezclan regaño, amor, drama y sabiduría popular.

Las mamás antioqueñas tienen un repertorio infinito de dichos que mezclan regaño, amor, drama y sabiduría popular.
Hay frases que no necesitan explicación. Basta escucharlas para sentir que estamos otra vez en la sala de la casa, con las mamás antioqueñas regañando, aconsejando o demostrando amor… todo al mismo tiempo.
En este Día de la Madre recordamos algunas de esas expresiones que, más que palabras, ya son parte del ADN paisa.
Los dichos de las mamás con los que todo nos criamos:
“Mientras viva debajo de este techo…”, “Esto no es un hotel”, “yo acaso soy la sirvienta suya” o el inolvidable “Vio, se lo dije”, son frases que han pasado de generación en generación y que hoy muchos repiten casi sin darse cuenta.
También están las que mezclan preocupación con drama: “Después no diga que no le advertí”, “Apenas tenga hijos me va a entender”, “por un oído le entra y por el otro le sale” y la clásica “¿Y si su amigo se tira de un puente, entonces usted también se tira?”.
Los dichos que demuestran que mamá solo hay una:
Pero no todo era regaño. Las mamás antioqueñas también demostraban amor a su manera: “Mijo, coma que está muy flaco”, “Le guardé comidita” o “Dios me lo bendiga” son frases que todavía siguen sonando en miles de hogares.
Y claro, nunca faltaba el toque de humor y culpa: “Qué vida tan dura la suya, pobrecito” o la inolvidable “Cuando yo falte, ahí sí me van a extrañar”.
Porque podrán pasar los años, pero hay algo que nunca cambia: una mamá paisa siempre encuentra la forma exacta de regañar, consentir y amar en una sola frase.