Desafió al Everest sin oxígeno y conquistó 14 cumbres: esta es la historia de Reinhold Messner
Además de sus hitos alpinos, ejerció como eurodiputado (1999-2004) y hoy lidera una fundación para apoyar comunidades de montaña en Asia y Sudamérica.

Fotos: reinholdmessner.com
Reinhold Messner, alpinista originario de Bresanona, Italia, alcanzó recientemente sus 82 años de edad. El italiano se consolidó como una figura histórica al convertirse en la primera persona en el mundo en coronar las cumbres más altas del planeta sin asistencia de respiración artificial.
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El montañista, quien creció en el valle de Villnöss rodeado por los Dolomitas, transformó para siempre la disciplina del alpinismo. Su padre, Josef, lo introdujo a las alturas, logrando su primer ascenso de 3.000 metros a los cinco años. Esta crianza forjó su enfoque radical: realizar ascensos con equipamiento mínimo, en grupos reducidos y con autonomía total, prescindiendo del uso masivo de porteadores.

Reinhold Messner: El estilo alpino y la conquista del techo del mundo
La hazaña más reconocida de su carrera ocurrió en el Monte Everest.
De acuerdo con los registros históricos citados por Fernanda Jara, el 8 de mayo de 1978, Messner y el austríaco Peter Habeler alcanzaron la cima situada a 8.848 metros sobre el nivel del mar.
Esta expedición marcó un hito porque demostró que los seres humanos podían llegar al techo del mundo sin el uso de oxígeno suplementario, desafiando las creencias médicas de la época sobre la supervivencia en la zona de la muerte.
Para dimensionar la capacidad física y mental de este deportista, los registros del portal reinholdmessner.com documentan que, el 20 de agosto de 1980, regresó al mismo monte y logró el ascenso en absoluta soledad.
El relato de Jara detalla que subió por la vertiente norte, partiendo desde el Tíbet, enfrentando la temporada de monzones. El alpinista dejó su carpa y provisiones en el último campamento, dependiendo únicamente de sus fuerzas para alcanzar los 8.848 metros, un acto que cimentó su filosofía de conexión pura con la naturaleza.
El proyecto de conquistar los catorce ochomiles le tomó exactamente 16 años. Este lapso se calcula matemáticamente restando el año de su primera cumbre de esta categoría (1970) al año en que conquistó la última (1986).
El 16 de octubre de 1986, al pisar los 8.516 metros del monte Lhotse, completó la lista de las montañas más altas de la Tierra bajo sus estrictas reglas de no utilizar ayuda de oxígeno, según certifica la publicación de Jara.

La tragedia familiar y la confirmación científica
El camino hacia este récord estuvo marcado por una profunda tragedia personal.
Según relata el artículo de origen, en junio de 1970, Reinhold y su hermano Günther participaron en una expedición al Nanga Parbat, en Pakistán, cuya altitud oficial es de 8.125 metros.
Ambos lograron la primera ascensión por la vertiente Rupal, una gigantesca pared con aproximadamente 4.500 metros de desnivel.
Sin embargo, el descenso por la inestable vertiente Diamir resultó fatal para Günther. El joven fue arrastrado por una avalancha. Reinhold sobrevivió tras descender solo, sufriendo un severo congelamiento que derivó en la amputación de varios dedos de sus pies.
Aunque un sector del alpinismo cuestionó su versión de los hechos durante décadas, la ciencia respaldó a Messner 35 años después. En 2005, análisis de ADN realizados a restos humanos hallados en la vertiente Diamir confirmaron que pertenecían a su hermano, validando que el deceso ocurrió exactamente por la ruta y la causa que él siempre defendió.
El legado literario y la exploración polar
Tras completar las montañas más altas de Asia, Messner continuó su faceta de explorador en otros continentes.
Entre los años 1989 y 1990, cruzó la Antártida a pie junto al explorador Arved Fuchs, pasando por el Polo Sur y recorriendo un total de 2.800 kilómetros.

Finalmente, en su etapa de retiro de la escalada extrema, el italiano ha redactado más de 50 libros documentando sus expediciones.
Además, diseñó y fundó una red de seis museos de montaña en la región del Tirol del Sur.
A sus 82 años, se dedica activamente a concientizar sobre la conservación de los ecosistemas, buscando frenar la comercialización excesiva de la naturaleza en las cumbres que alguna vez recorrió.