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De vivir en un hospital psiquiátrico a crear obras que conquistaron el mundo: esta es la historia de Yayoi Kusama

Yayoi Kusama representó en solitario a Japón en la Bienal de Venecia de 1993. Conozca cómo sus lunares conquistaron el arte mundial.

Yayoi Kusama convirtió su universo de lunares, espejos y calabazas en una de las obras más reconocibles del arte contemporáneo. Fotos: GRETTY IMAGES

Yayoi Kusama convirtió su universo de lunares, espejos y calabazas en una de las obras más reconocibles del arte contemporáneo. Fotos: GRETTY IMAGES

Yayoi Kusama, una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en un hospital de Tokio, según informó su compañía. La artista japonesa construyó durante décadas un lenguaje visual marcado por lunares, calabazas, espejos y espacios que parecían no tener fin. Aunque alcanzó reconocimiento internacional en una etapa avanzada de su carrera, su obra terminó recorriendo algunos de los museos y galerías más importantes del mundo.


Nacida en 1929 en Matsumoto, Japón, comenzó a experimentar desde niña visiones y patrones repetitivos que más adelante transformó en parte esencial de su producción artística. Su trayectoria incluyó pintura, escultura, instalaciones, performance, narrativa y poesía, y mantuvo la creación como centro de su vida incluso durante los últimos años.


De Nueva York a las salas infinitas

Durante la década de 1960, Yayoi Kusama desarrolló buena parte de su carrera en Nueva York, donde presentó instalaciones, esculturas y acciones públicas.


Según la BBC, su trabajo no siempre recibió el mismo reconocimiento que el de algunos artistas hombres de su generación, situación que llegó a generarle frustración.



En 1965 presentó sus primeras Salas de Espejos Infinitos, creadas con espejos y luces para producir la sensación de espacios interminables.

Con el tiempo, las Infinity Mirror Rooms se convirtieron en una de sus obras más reconocidas y atrajeron a millones de visitantes.


Tras regresar a Japón, Kusama ingresó voluntariamente en un centro psiquiátrico, desde donde continuó creando durante décadas. Allí desarrolló nuevas series y consolidó el lenguaje visual que luego la convertiría en una figura mundial del arte contemporáneo.


Yayoi Kusama: lunares, calabazas y un reconocimiento

El reconocimiento internacional de Yayoi Kusama creció con fuerza en las últimas décadas de su vida. En 1993 se convirtió en la primera artista japonesa en representar en solitario a su país en la Bienal de Venecia, después de haber participado allí años antes sin invitación.


Los lunares, las calabazas y las salas de espejos infinitos se convirtieron en algunos de los elementos más reconocibles de la obra de Kusama.

Su obra ganó cada vez más espacio en museos, exposiciones y colecciones. En 2001 recibió el Premio Asahi y, en 2022, una de sus pinturas alcanzó cerca de US$10,5 millones en una subasta.


También colaboró con marcas como Louis Vuitton y convirtió sus lunares y calabazas en símbolos reconocibles dentro y fuera del arte contemporáneo. Las redes sociales impulsaron aún más la popularidad de sus instalaciones inmersivas.


Según el comunicado difundido tras su muerte, Kusama siguió pintando hasta sus últimos días, cerrando una trayectoria de más de siete décadas marcada por la repetición, el color y la creación de un universo visual propio.


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