Así revivió Cosiaca las historias de brujas en Antioquia: el mito que revive cada Halloween
La serie de Teleantioquia revive los mitos y leyendas más antiguos del departamento, entre ellos, la figura de las brujas que aún habitan el imaginario popular.

Fotos: Hiraoca - Teleantioquia
Cada 31 de octubre, las calles del país se llenan de colores, disfraces y risas. Halloween se ha convertido en una tradición esperada tanto por niños como por adultos, una fecha en la que las historias de miedo y los personajes sobrenaturales salen a relucir entre luces, dulces y máscaras.
Pero más allá de la celebración moderna inspirada en el cine o las series internacionales, esta noche también sirve para recordar las leyendas locales que han acompañado durante generaciones a los pueblos de Colombia. En Antioquia, una de las más arraigadas es la creencia en las brujas, mujeres con poderes sobrenaturales que, según los relatos, aparecían de noche, se convertían en animales y causaban temor en las veredas.
Aunque muchos aseguran que se trata de cuentos inventados para asustar a los niños, aún se escuchan testimonios de personas que juran haberlas visto o sentido su presencia. En cada municipio, el mito toma una forma distinta, pero el asombro y el respeto por lo inexplicable siempre están presentes.
Cosiaca: la serie que devuelve vida a las leyendas
La popular serie Cosiaca, producida por Teleantioquia, ha logrado que esas historias vuelvan a tener voz e imagen en la pantalla. En su capítulo 5, los televidentes fueron testigos de una escena impactante: la reconocida actriz Vicky Hernández se transforma en una bruja en plena madrugada. A su lado, Liliana González de la Torre, también vestida de negro, recrea con maestría una de esas visiones que solían causar pánico en los caminos rurales del departamento.
La secuencia no solo sorprendió por su calidad de producción y ambientación, sino por su valor simbólico: revivir uno de los imaginarios más profundos del mundo campesino, la figura de la bruja que vuela, cambia de forma y se alimenta del miedo.
A través de su narrativa, Cosiaca no buscó solo entretener, sino rescatar la memoria oral del territorio. Cada capítulo actuó como un viaje por las tradiciones, los dichos y las creencias que todavía perviven en los pueblos antioqueños.
Los municipios donde aún sobreviven los relatos
En Santa Fe de Antioquia, los callejones guardan historias de mujeres que se convertían en pájaros negros o bolas de fuego. Algunos ancianos recuerdan cómo se solían colocar tijeras abiertas bajo la almohada de los bebés para evitar que las brujas les chuparan la sangre.
En Jericó, se habla de una mujer que volaba cada noche y que fue descubierta por un cura del pueblo. Su historia, contada entre susurros, se convirtió en parte del legado turístico y cultural del municipio.
Más al norte, en Yarumal, muchos aseguran que las brujas se posaban en los techos y lanzaban risas macabras al viento. Para protegerse, los campesinos dibujaban cruces con ceniza en las puertas o prendían velas benditas.
En Sonsón y Támesis, dos localidades con fuerte tradición indígena, los relatos hablan de mujeres sabias que conocían el poder de las hierbas y los espíritus, capaces de curar o enfermar con solo tocarlas. Aunque muchas eran curanderas o parteras, el miedo a lo desconocido las convirtió en leyendas de brujas.
Las brujas: Entre el mito y la memoria
Cosiaca logra capturar la esencia de ese mundo oral donde lo cotidiano y lo mágico conviven. La escena de las brujas interpretadas por Vicky Hernández y Liliana González de la Torre no es solo ficción televisiva: es un homenaje a la cultura popular antioqueña, a las historias que aún se cuentan al calor del fogón y a las abuelas que mantienen viva la tradición del relato.
En tiempos de tecnología y pantallas, recuperar estas leyendas significa reconectar con las raíces. Porque detrás del miedo a las brujas hay sabiduría, advertencias, y una mirada profunda sobre el misterio de la vida.
Halloween, en ese sentido, no solo es una fiesta de disfraces, sino una oportunidad para recordar que los verdaderos mitos siguen respirando entre nosotros. Y, como dice el dicho que nunca pasa de moda:
“No hay que creer en las brujas… pero que las hay, las hay.”
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