Así nació la Feria de las Flores: una tradición que comenzó con 50 silleteros
El primer desfile de 1957 no se realizó en agosto, sino un 1 de mayo, marcando el inicio de la tradición más querida de Medellín.

Fotos: Alcaldía de Medellín
La historia de los silleteros constituye el núcleo de la identidad y tradición cultural del departamento de Antioquia. Este legado, que anualmente protagoniza la célebre Feria de las Flores, se originó formalmente en Medellín el 1 de mayo de 1957. En esa fecha, el director de la Oficina de Fomento y Turismo de la época, Arturo Uribe Arango, convocó a un grupo de campesinos del corregimiento de Santa Elena para que bajaran a la ciudad a exhibir sus arreglos florales en el Parque de Bolívar. La masiva acogida de este primer encuentro transformó para siempre la dinámica festiva de la región, que hasta entonces centraba su agenda en ferias ganaderas y cívicas locales.
De medio de transporte a patrimonio inmaterial
El origen del uso de la silleta se remonta a la época prehispánica y colonial. Ante la geografía abrupta de la cordillera de los Andes y la falta de caminos aptos para bestias de carga, los pobladores locales utilizaban estructuras de madera sujetadas a la espalda y a la frente (cargadores) para transportar personas, alimentos, correspondencia y mercancías. Con el paso del tiempo y la apertura de nuevas vías de comunicación, esta herramienta de carga pesada evolucionó. Los habitantes de las veredas del corregimiento de Santa Elena comenzaron a emplear el dispositivo para llevar flores frescas a los mercados de Medellín, especialmente a la Plaza de Cisneros.
La relevancia cultural de esta práctica comunitaria motivó al Estado colombiano a implementar medidas de protección jurídica. Mediante la Resolución 1843 del 25 de junio de 2015, expedida por el Ministerio de Cultura, la manifestación cultural silletera fue declarada de manera oficial en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del ámbito nacional. Este blindaje patrimonial garantiza la implementación de planes especiales de salvaguardia para preservar el cultivo tradicional de flores y la técnica artesanal de la silleta en los municipios de Medellín, Guarne, Envigado y Rionegro.
El esfuerzo físico detrás de la tradición
Lo que comenzó como un grupo de apenas 50 pioneros en el desfile fundacional de 1957, hoy congrega a más de 500 familias campesinas que heredan el oficio de generación en generación. La elaboración de una silleta requiere semanas de planeación botánica y un esfuerzo físico notable durante el recorrido. Dependiendo de la categoría en la que participen —tradicional, emblemática, monumental o artística— el peso de la estructura varía considerablemente:
- Silleta Tradicional: Es la representación más antigua, compuesta principalmente por flores silvestres variadas y cultivadas en fincas locales. Suele pesar entre 30 y 50 kilogramos.
- Silleta Monumental: Destaca por sus dimensiones y variedad de flores dispuestas en ramilletes. Su peso promedio oscila entre los 60 y 80 kilogramos.
- Silleta Emblemática y Artística: Diseños con mensajes cívicos, políticos o educativos elaborados con flores planas. Estas estructuras complejas superan con frecuencia los 100 kilogramos de peso.
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El Desfile de Silleteros, que hoy actúa como el evento central de cierre de la feria anual de la capital antioqueña, premia la creatividad, la armonía del diseño y el uso de flores nativas. Este reconocimiento exalta el esfuerzo de los campesinos que cargan estas monumentales piezas de arte natural sobre sus espaldas a lo largo de varios kilómetros, consolidando este evento como el hito cultural más representativo de la historia de Medellín.