Así es vivir en un pueblo donde solo queda un habitante: puede pasar 200 días completamente solo
Benamira llegó a superar los 200 habitantes. Hoy, sus 58 casas guardan retos y una esperanza de repoblamiento. Conozca la historia.

Fernando considera que la despoblación rural podría enfrentarse junto con la crisis de vivienda. Fotos: captura de pantalla programa de Youtube
Si alguien tocara una puerta en Benamira durante buena parte del año, nadie respondería. No porque sus casas estén en ruinas ni porque el pueblo haya desaparecido del mapa, sino porque entre sus calles solo vive una persona: Fernando.
Hace 17 años llegó a esta pequeña localidad del sur de Soria, España, con la idea de pasar apenas cuatro meses. Buscaba una alternativa para no pagar alquiler, pero el plan cambió. La casa familiar, el trabajo en conservación de carreteras y una rutina lejos del ruido de las ciudades lo llevaron a quedarse.
Hoy, Fernando regresa cada tarde a un pueblo que alguna vez superó los 200 habitantes y que conserva 58 casas en pie. Allí no hay colegio, comercio ni vecinos permanentes con quienes cruzarse en la plaza; pero sí recuerdos familiares, una huerta, caminos para correr y el silencio como compañero cotidiano.
Su historia refleja una de las caras de la llamada España vaciada, marcada por la pérdida progresiva de población en territorios rurales. Según relató en el canal de YouTube de
Diego Revuelta , puede pasar cerca de 200 días al año completamente solo.
Una rutina lejos de las grandes ciudades
Fernando no vive completamente aislado. De lunes a viernes trabaja en conservación de carreteras, a unos 15 minutos de Benamira, y allí mantiene contacto con otras personas. Pero al finalizar la jornada, vuelve a una realidad muy distinta: un pueblo donde el silencio reemplaza el ritmo de las grandes ciudades.
Su rutina combina trabajo y actividades al aire libre. Corre por el monte, cuida la huerta, cocina, lee, escribe y prepara monólogos sobre el mundo rural. Para él, vivir solo en un pueblo no representa necesariamente desconexión, sino la posibilidad de organizar el tiempo con menos prisa.

Esa presencia lo ha llevado a estar pendiente de las viviendas vacías y de los cambios que ocurren en el lugar durante el año.La historia del pueblo evidencia los efectos de la despoblación rural. La reducción de habitantes no solo modifica la vida cotidiana: también impacta el acceso a servicios, las oportunidades de empleo y las posibilidades de que nuevas generaciones decidan quedarse en territorios de la llamada España vaciada.
Vivir solo en un pueblo también tiene desafíos
La tranquilidad de vivir solo en un pueblo también implica dificultades. Para Fernando, una de las principales está en el acceso a servicios esenciales: el hospital más cercano se encuentra a unos 90 kilómetros de Benamira, una distancia que puede ser determinante en una emergencia médica.
La conectividad es otro reto. El pueblo no tiene internet fijo, por lo que utiliza datos móviles para mantenerse comunicado. Además, según relató, los cortes de energía son frecuentes y pueden prolongarse durante varias horas.

Sin transporte público cercano, las necesidades cotidianas requieren más planeación. Hacer mercado, resolver trámites o asistir a actividades culturales supone desplazarse en carro hacia otros municipios.
La esperanza de que lleguen nuevos vecinos a Benamira
Tras conocerse su historia, Fernando afirmó que Benamira recibió más de 400 solicitudes de personas interesadas en vivir allí. Sin embargo, explicó que el interés no se traduce automáticamente en repoblamiento, pues el pueblo y la zona requieren soluciones estructurales para recibir nuevos habitantes.

Para él, no se trata de recuperar de inmediato la población que tuvo décadas atrás, sino de lograr que familias jóvenes puedan instalarse y mantener activo el territorio. La llegada de 20 o 30 residentes permanentes, considera, podría cambiar la dinámica de Benamira y de otros pueblos cercanos.
Hoy, Fernando continúa habitando un lugar marcado por la memoria de sus abuelos, las casas vacías y la expectativa de que alguien más decida quedarse.
Fuente: Entrevista “Vivo solo en un PUEBLO ABANDONADO para no pagar un alquiler”, publicada en YouTube.