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Antes lo llamaban el Quemao: la historia del edificio de Medellín que renació de las cenizas

Este edificio del Centro de Medellín tuvo un curioso apodo antes de convertirse en patrimonio cultural. Conozca su historia y sus secretos.

Esta es la historia del edificio Vásquez. Fotos: Alcaldía de Medellín y capturas de pantalla del video de IG/@mazzal.co

Esta es la historia del edificio Vásquez. Fotos: Alcaldía de Medellín y capturas de pantalla del video de IG/@mazzal.co

El Centro de Medellín guarda secretos e historias en sus calles, plazas y edificios. Uno de ellos es el Edificio Vásquez, una construcción ubicada frente a la Plaza de Cisneros, en el sector de Guayaquil, que durante varios años fue conocida popularmente como el edificio Quemao. Su apodo surgió después de un incendio que dejó al edificio prácticamente en ruinas a comienzos del siglo XX.


Según un video de Instagram de la cuenta Mazzal.co, este lugar pasó de ser uno de los referentes comerciales de la ciudad a enfrentar un incendio que marcó su historia. Hoy, más de un siglo después, permanece en pie junto a su edificio gemelo, el Carré.



¿Por qué le decían el Quemao al Edificio Vásquez?

El origen del Edificio Vásquez se remonta a 1893, cuando el comerciante Eduardo Vásquez adquirió un terreno de 1.120 metros cuadrados en Guayaquil por 62.880 pesos. El proyecto se lo encargaron al arquitecto francés Charles Émile Carré, quien también estuvo detrás de la construcción de la Catedral Metropolitana de Medellín.


El Edificio Vásquez abrió sus puertas en 1895, al mismo tiempo que su vecino, el Edificio Carré. A ambos los construyeron principalmente en ladrillo y se convirtieron en parte de la actividad comercial que se desarrollaba alrededor de la antigua Plaza de Mercado de Guayaquil.


En sus primeros años, había 16 locales comerciales en el primer piso, mientras que los dos niveles superiores estaban destinados a viviendas de familias de la alta sociedad medellinense. Allí también funcionó el Café Árabe, donde, según Mazzal.co, desayunaban los viajeros antes de tomar el tren.


Sin embargo, en 1901 un incendio destruyó gran parte del edficio. Como todavía no tenía un nombre, los habitantes comenzaron a llamarlo popularmente el edificio Quemao, debido al episodio vivido.


Según Comfama, las reconstrucción se desarrolló entre 1913 y 1917, un proceso que avanzó lentamente debido a la crisis monetaria que atravesaba el país. Cuando terminaron de arreglarlo, el nombre oficial del lugar fue  Edificio Vásquez.


De las ruinas a convertirse en patrimonio de Medellín

Con el crecimiento de Medellín y la llegada del Ferrocarril de Antioquia, el edificio experimentó nuevas transformaciones. En 1920, sus antiguos apartamentos los subdividieron para funcionar como habitaciones de hoteles de paso, respondiendo al movimiento de viajeros que llegaban a la ciudad.


Durante las décadas siguientes, el edificio se deterioró. En los años ochenta, tras el traslado de la antigua plaza de mercado conocida como El Pedrero, el sector perdió parte de su actividad comercial y la construcción se convirtió en un inquilinato.


Su recuperación comenzó a tomar forma entre 1994 y 2000, cuando se adelantó su expropiación a favor del Municipio de Medellín. Posteriormente, lo declararon Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional, mediante la Resolución 1751 del 6 de agosto de 2000 del Ministerio de Cultura.


Desde sus ruinas hasta la actualidad

En 2003, Comfama llegó a un acuerdo con el Municipio para restaurarlo. La intervención representó una inversión cercana a los 3.900 millones de pesos y permitió que en 2006 el edificio reabriera sus puertas como un espacio destinado a actividades educativas, culturales y de servicio.


Actualmente, el Edificio Vásquez y el Edificio Carré forman parte del patrimonio arquitectónico que conserva la memoria del antiguo Guayaquil. Frente a ellos se encuentra la Plaza de Cisneros, también conocida como Parque de las Luces, con sus 300 torres luminosas.


Así es como la construcción que alguna vez fue conocida como el Quemao continúa siendo uno de los testimonios de las transformaciones urbanas que ha experimentado Medellín desde finales del siglo XIX.


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