Afrosound: la historia del grupo que puso a bailar a Colombia sin decir una palabra
Descubre cómo esta icónica agrupación transformó la cumbia con sonidos psicodélicos, convirtiéndose en un pilar indispensable de las fiestas locales.

Fotos: RadioNacionaldeColombia - afrosoundoficial -
En la historia de la música tropical colombiana, pocos nombres evocan tanta nostalgia y movimiento como Afrosound. Lo que comenzó como un experimento audaz en los estudios de Discos Fuentes, terminó convirtiéndose en una de las agrupaciones más influyentes para entender la evolución del sonido bailable en el país. Su propuesta fue clara desde el inicio: demostrar que, cuando la melodía, el ritmo y la experimentación sonora son suficientemente potentes, la letra se vuelve un elemento secundario.
La génesis de este proyecto se remonta a inicios de la década de 1970. Según registros del sitio oficial de Discos Fuentes, José María Fuentes, entonces vicepresidente de la discográfica, buscaba una respuesta local a los sonidos de vanguardia que llegaban del exterior. Inspirado por artistas como Santana y Osibisa, la visión era clara: crear una versión colombiana de los ritmos afro-latinos y el rock guitarrero que empezaban a ganar terreno en países como Perú y Ecuador.
La influencia de la cumbia psicodélica
Un punto de inflexión fundamental ocurrió con el éxito de 1972: ¨La danza de los mirlos¨, interpretada por la agrupación peruana Los Mirlos. Esta canción no solo cautivó al público colombiano, sino que introdujo una nueva interpretación de la cumbia, impregnada de matices eléctricos y efectos hipnóticos. Los ejecutivos de Discos Fuentes, detectando una oportunidad de mercado, reunieron a un grupo de músicos expertos con una misión: replicar y expandir esta estética sonora para el mercado nacional.
Esta etapa inicial, caracterizada por la búsqueda de un sello propio, dio paso a una identidad inconfundible. Tal como analiza Juan Diego Parra Valencia en su publicación Afrosound y la psicodelia tropical: entre el latin soul y el chucu-chucu, la agrupación logró amalgamar elementos tradicionales con la modernidad electrónica de la época. Las guitarras, equipadas con efectos como fuzz, wah-wah y echo, junto con el uso creativo de teclados, permitían que la música no necesitara de una voz guía para sostener la energía de una pista de baile.
Evolución y experimentación sonora
Con el paso de los años, Afrosound demostró que su capacidad de adaptación era tan grande como su destreza técnica. Aunque gran parte de su éxito reside en sus piezas instrumentales, la banda también incorporó voces que se convirtieron en hitos discográficos. Jaime Ley fue uno de los primeros en dejar huella con ¨El Eco y el Carretero¨, marcando una etapa de profesionalización. Más adelante, en 1980, el debut de Juan Carlos Coronel con ¨Salomé¨ amplió el espectro comercial de la banda. Posteriormente, figuras como May González, Jorge Juan Mejía y Mónica Guzmán aportaron texturas vocales que se integraban perfectamente con el tejido instrumental.
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Sin embargo, el alma de la agrupación seguía siendo esa "frenética mezcla" de sonidos electrónicos. La inclusión de sintetizadores y cajas de ritmo, combinada con improvisaciones estilo jam session, permitió a Afrosound crear paisajes sonoros que iban más allá de la cumbia tradicional. Como se discutió en el Conversatorio y publicación Afrosound acústico para dúo de guitarras (2022), esta capacidad de "especiar" la música con elementos extraños y electrónicos es lo que permitió que su legado permaneciera vigente en las celebraciones populares colombianas.
Hoy, al escuchar piezas que han sonado durante décadas en las fiestas de fin de año y reuniones familiares, muchos colombianos se sorprenden al identificar que esos ritmos que han bailado "toda la vida" llevan el sello distintivo de esta banda. Afrosound no solo logró el éxito radial que los ejecutivos de Discos Fuentes proyectaron hace más de 50 años; consiguieron algo más difícil: crear un lenguaje musical propio que, con o sin letra, sigue siendo el motor de la fiesta en todo el territorio nacional.
Fuente: @adarveconhistorias