A perro echao pa' lante no lo frena nada: pillen pues la historia de valiente que nos arrugó el corazón a todos
La historia del perro que sobrevivió 28 días de abandono y dolor absoluto. Un relato de resiliencia que cambió la forma en que cuidamos la vida.

Fotos: Cortesía
¡Qué hubo pues, parceros! Ya saben que yo ando recorriendo la tierrita en modo mundialista, pero hoy me toca ponerme serio pa' contarles la historia de un parcero que me enseñó de frente lo que es ser un perro berraco en esta vida. Les hablo de Valiente. Y pónganle cuidado que este nombre no se lo pusieron de adorno; la historia de este peludito no es pa' pasar el rato, es de esas que le aprietan a uno el alma pero lo dejan creyendo en los milagros.
- No te pierdas este video: ¡Cosiaca tiene hambre! El truco para comer gratis | Con Jhon Alex Toro y Ramiro Meneses | Capítulo 1
Pillen cómo fue la vuelta. El 22 de septiembre de 2020, a este perrito le cambió la suerte por una publicación en Facebook que le llegó a una tesa llamada Jeral Marulanda. La gente andaba diciendo que tocaba "dormirlo" porque estaba llevado del berriondo cerca de un pueblo del Valle, pero nadie daba razón exacta de dónde estaba. Al otro día, madrugados a las 8:00 a. m., arrancó esa carrera contra el reloj pa' encontrarlo.

Un encuentro que le arruga a uno el corazón
Cuando dieron con él cerquita de un arroyo, la escena era pa' sentarse a llorar. Valiente estaba en unas condiciones que uno no se las desea a nadie. Según la gente de por ahí, llevaba como 28 días aguantando el peor de los calvarios: las paticas de atrás destrozadas, la columna vuelta nada, las rodillas fracturadas y la piel colgando. Y pa' rematar, tres días antes se había aguantado una granizada de esas que asustan. ¿Cómo seguía respirando? Nadie sabe, pero los que creemos en las buenas energías sabemos que eso es un milagro purito.

El equipo de rescate lo arropó en una cobijita y lo treparon a una canastilla con el alma pendiendo de un hilo. El pobre estaba tan malito, lleno de gusanos y con una anemia tan brava, que nadie daba un peso por que pasara la noche. Pero como dice el dicho: "a perro echao pa' lante no lo frena cualquier charco", y Valiente decidió que todavía le faltaba mucho por ladrar en esta vida.
La verdadera trocha hacia una segunda oportunidad de Valiente
Apenas pisaron la veterinaria, se vino el reto más teso. Por esa anemia tan berrionda que tenía, los doctores no lo podían ni sedar. A Valiente le tocó aguantarse a palo seco cada curación, cada limpieza, con una guapeza que dejó a los veterinarios fríos. Le metieron sondas pa' darle comidita, lo bañaron con toda la paciencia, y ahí, entre curaciones sin anestesia y puro amor, este perrito nos empezó a dar sopa y seco de cómo aferrarse a la vida.

Parceros, esta historia no es solo pa' contarles de un perrito rescatado; es pa' que nos pellizquemos y no miremos pa' otro lado cuando vemos a un animalito sufriendo. Valiente se aguantó casi un mes solito, llevando del bulto, mientras el mundo seguía dando vueltas como si nada. Fue un mensajito anónimo en redes lo que se convirtió en su salvavidas.
Hoy, cuando miro mis propias patas echando travesía por Antioquia, me acuerdo mucho de él. Me acuerdo que, por más empinada que esté la loma o por más duro que pegue el dolor, siempre hay cómo volverse a parar. Valiente no solo le ganó a la muerte, sino que se volvió el símbolo de lo que es dar la pelea hasta el final. Si este perrito pudo contra todo, ¿quiénes somos nosotros pa' achicopalarnos? El verdadero Mundial de la vida es cuidarnos los unos a los otros, tal como hicieron con este guerrero. ¡Mucha fuerza, Valiente, que desde esta tierrita te mandamos el mejor de los ladridos!