Inglaterra silenció el Azteca ante un México bravo y se citará con Noruega en cuartos
Bellingham destruyó el Azteca con un doblete y metió a Inglaterra a cuartos tras vencer a un México imparable que murió de pie.

Jude Bellingham y Harry Kane le dieron la clasificación a cuartos de final a Inglaterra, frente a un México que nunca bajo la guardia y luchó hasta el final. Foto: AFP.
El mítico estadio Azteca fue el escenario de una batalla digna de instancias finales, donde la Selección de Inglaterra la pasó muy mal, se vio sometida ante el dominio local, pero apeló a la implacable jerarquía de sus estrellas individuales para eliminar a un aguerrido México con un definitivo 3-2.
El cuadro de México manejó los hilos de todo el compromiso, impuso el ritmo con una intensidad bárbara y asfixió a Inglaterra, pero la tremenda contundencia de los artilleros europeos castigó con severidad en cada oportunidad que tuvieron.
Fue un choque salvaje, donde el "ole" retumbó con fuerza en una estadio hirviente que mereció celebrar un desenlace muy diferente por lo visto en el terreno de juego.
Una tormenta eléctrica y la contundencia británica
Una alerta por tormenta eléctrica retrasó el pitazo inicial, pero la verdadera tempestad explotó en la cancha apenas rodó el balón.
El combinado azteca saltó a devorarse el juego, metiendo al rival en un calvario al son de un "ole" ensordecedor que bajaba de las tribunas. Sin embargo, cuando los locales tenían el sartén por el mango con el balón en los pies, Jude Bellingham apareció de la nada y en menos de dos minutos ya tenía el marcador 2-0.
Pero los manitos se pararon de la lona con una verraquera impresionante: Julián Quiñones cazó un rebote al minuto 41 y sacó un bombazo de volea para prender la fiesta antes de irse al descanso.
Expulsión, penales y el picante a lo mexicano
Para el complemento, el libreto se puso aún más dramático cuando el juez, tras consultar el VAR, mandó a las duchas al central Jarell Quansah por una fuerte entrada.
Con diez hombres y sufriendo por el asedio físico del oponente, Inglaterra pescó un penal al minuto 57 que Harry Kane mandó a guardar sin titubear.
Los mexicanos con el orgullo herido, volvieron a la carga con pura insistencia, aplicando una agresividad absoluta.
Al minuto 65, encontró el premio en otra polémica pena máxima cometida por el propio Kane. Raúl Jiménez tomó el balón, cobró con una frialdad miedosa de borde interno y puso el 3-2 que desató la locura en el estadio y le devolvió la fe a los locales.
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Resistencia británica y el adiós con la frente en alto
Los últimos minutos se jugaron con el corazón en la mano y con la escuadra de Inglaterra metida debajo de los tres palos defendiendo la ventaja con las uñas.
Roberto Alvarado se cansó de mandar centros venenosos, pero la zaga europea se multiplicó para apagar el incendio en un tiempo de adición eterno de 11 minutos.
Al final, las estadísticas dejaron claro el sometimiento de México con un soberbio registro de 21 remates frente a escasos 6 de su rival. Tras el pitazo definitivo, Bellingham cayó rendido al piso llorando del cansancio absoluto, mientras Javier Aguirre anunciaba su adiós del banquillo.
Con este triunfo, los británicos avanzaron y se medirán ante Noruega el próximo sábado 11 de julio a las 4 p.m. hora Colombia.