De la Baby Fútbol a la Selección Colombia: Mariana Montoya, la niña antioqueña que hoy representa el nuevo rostro del fútbol femenino
Empezó a los 4 años, brilló en Nacional y hoy vive su primer microciclo con la Selección Colombia.

Historias como la suya evidencian un cambio cultural: niñas que inician a los cuatro años y hoy tienen la posibilidad real de proyectarse hacia selecciones nacionales. Fotos: Cortesía Mariana Montoya
A los cuatro años, mientras otras niñas pedían muñecas, Mariana Montoya Villada pedía balones. Hoy, tras un proceso que incluyó la Baby Fútbol, su paso por Atlético Nacional Femenino y su consolidación en torneos departamentales, fue convocada a un microciclo de la Selección Colombia Femenina de Fútbol.
Su historia no solo resume disciplina y talento, también refleja el crecimiento del fútbol femenino en Colombia, un escenario que cada vez abre más puertas a niñas que sueñan con llegar al profesionalismo.
El periodista Héctor Gaona de Teleantioquia Digital conversó con ella para conocer los detalles de un proceso que comenzó en canchas de barrio y hoy la proyecta al escenario nacional.

Fotos: Cortesía Mariana Montoya
De una niña “diferente” al alto rendimiento
“Siempre fui esa niña diferente que en lugar de Barbies pedía balones”, recuerda Mariana. Desde pequeña buscaba jugar con quien estuviera disponible, incluso con niños mayores. La cancha, asegura, siempre fue su espacio natural.
Sin embargo, el punto de quiebre llegó en su segundo año con Atlético Nacional. “Ahí entendí que tenía el talento y el respaldo de mi familia y del club para llegar lejos. Me pregunté muchas veces si esto era lo que quería y la respuesta siempre fue un sí rotundo”, cuenta.
Ese proceso en Nacional marcó su mentalidad competitiva. Vestir esos colores, explica, significó asumir una exigencia permanente. “Aprendí que no solo juegas por ti, sino por el orgullo de una institución”, afirma. La disciplina en cada detalle —dentro y fuera de la cancha— fue uno de los principales aprendizajes que hoy tiene como herramienta para aplicar en la Selección Colombia femenina.
La Baby Fútbol: una vitrina decisiva
Antes del llamado nacional, hubo una plataforma clave: la Baby Fútbol Colombia, torneo formativo que ha sido escenario de múltiples talentos juveniles. Mariana participó durante cuatro años, incluyendo su proceso en Baby Sala, modalidad de fútbol sala vinculada al mismo entorno competitivo.
“Fue una competencia distinta, con una intensidad única que te forma no solo como jugadora, sino como persona”, explica. Su recorrido tuvo contrastes: fue refuerzo en su primer año y vivió la derrota de una final por la mínima diferencia en el segundo.
En su tercer año sintió que dio un salto definitivo. Marcó un gol que recuerda como determinante y fue elegida mejor jugadora en tres partidos. Ese rendimiento fortaleció su confianza.
Este año cerró su ciclo en Baby Sala siendo goleadora del torneo con nueve anotaciones, pese a caer en semifinales ante Bogotá. Ese logro se sumó a otros reconocimientos: fue goleadora en un torneo disputado en Manizales y marcó el gol del título en una final de la Liga Antioqueña.
Cada uno de esos pasos, según relata, la acercó a su presente: integrar un microciclo de la selección nacional.

El llamado que cambió todo
El anuncio llegó en un momento cotidiano. “Estaba en mi casa con mi hermana cuando me llegó el mensaje por WhatsApp”, cuenta. La reacción fue inmediata: sorpresa, gritos y un abrazo que resume años de esfuerzo.
“En ese instante entendí que cada entrenamiento bajo el sol y cada sacrificio habían valido la pena”, afirma. La convocatoria representa, por ahora, un paso dentro del proceso, ya que los microciclos son etapas de evaluación previas a una lista definitiva.
La constancia ha sido, según Mariana, el mayor desafío. “Entrenar dos o tres veces al día, cuidar la alimentación y sacrificar momentos familiares no es fácil”, reconoce. También menciona los golpes emocionales tras perder finales o atravesar momentos difíciles fuera de la cancha.
Su conclusión es clara: el talento por sí solo no alcanza. “Se necesita disciplina para levantarse después de cada derrota”, sostiene.
El respaldo familiar y el rol femenino
Mariana a sus quince años recien cumplidos subraya que su familia ha sido determinante. Desde pequeña la acompañan a entrenamientos y partidos. “No solo se sacrifica el deportista; ellos también han dejado viajes y momentos importantes por estar en la tribuna”, explica.
Ese apoyo ha sido fundamental en un contexto donde el rol de la mujer en el fútbol continúa ganando reconocimiento. El crecimiento del fútbol femenino en Colombia ha permitido que más niñas encuentren referentes y estructuras formativas sólidas, tanto en clubes profesionales como en procesos regionales.
Historias como la suya evidencian un cambio cultural: niñas que inician a los cuatro años y hoy tienen la posibilidad real de proyectarse hacia selecciones nacionales.

Inspiración para nuevas generaciones
El recorrido de Mariana combina formación temprana, competencia en torneos formativos, paso por un club profesional y convocatoria nacional. Es un ejemplo del camino que hoy pueden recorrer niñas interesadas en el fútbol femenino colombiano.
Su mensaje, implícito en cada respuesta, apunta a la perseverancia. La disciplina diaria, el respaldo familiar y la mentalidad competitiva han sido los pilares de su proceso.
Mientras avanza en el microciclo, Mariana Montoya Villada mantiene la misma claridad que tenía cuando pidió su primer balón: la cancha es el lugar donde se siente libre. Y ese sentimiento, asegura, sigue siendo el motor que la impulsa a buscar un lugar definitivo en la Selección Colombia.